
La irrupción de cultivos leñosos como el almendro, y otros como el pistacho o el nogal en menor medida, han sido protagonistas en varias regiones españolas durante los últimos años especialmente en terrenos de cultivos herbáceos sobre todo. Los altos precios en origen de los frutos secos han animado a muchos agricultores y también a fondos de inversión y grandes empresas hacia este tipo de plantaciones, especialmente en Andalucía, Extremadura, Castilla La Mancha y Aragón. Pese a ello, los nuevos modelos de olivar parecen haber aguantado la competencia de estos otros cultivos leñosos.
Según datos de la Encuesta de Superficies y Rendimientos Agrarios (ESYRE) del Ministerio de Agricultura, en la última década las plantaciones de olivar han sumado un total de 240.000 nuevas hectáreas, al pasar de 2,52 millones en el año 2012 a los 2,76 millones de hectáreas del último año. Más del 80% de las nuevas plantaciones de olivar en la última década se han destinado a olivar de aceituna para almazara.
Frente a ello, las nuevas plantaciones de almendros han aumentado en este mismo periodo en 178.000 hectáreas al pasar de las 578.000 del año 2012 a las 756.694 has del último año. Entre estos dos cultivos, especialmente con sistemas en seto y superintensivo, y también en intensivo han sumado en la última década más de 415.000 nuevas hectáreas de cultivos, siendo los que más han crecido en el sector agrario español en extensión.
La pregunta de qué plantar, si olivos o almendros, se ha repetido en miles de agricultores españoles en las últimas campañas, como aseguran las grandes empresas viveristas y del modelo superintensivo y en seto. La mayoría de estas grandes empresas ofertan en su portfolio ambos cultivos tanto para el mercado español como para el internacional, especialmente en Portugal.
-Diferencias. El crecimiento de ambos cultivos presenta similitudes pero también destacadas diferencias, especialmente en el uso del riego. El almendro tiene un porcentaje en regadío sobre su total de cultivo sensiblemente menor que el olivar. Según datos de ESYRE del 2022, solo el 22,5% de los almendros cultivados en España están en regadío (en torno a las 170.000 has). Mientras, el olivar ya cuenta con el 31,3% de su extensión con sistemas de riego (unas 867.000 has).
Pese al fuerte crecimiento del cultivo del almendro en los últimos años, la diferencia total en la extensión de ambos cultivos sigue siendo muy favorable al olivar, que suma más de dos millones de hectáreas más que el almendro. Sin embargo, si el análisis de centra en los últimos dos años con datos completos (2020 y 2021), en plena pandemia del COVID, el crecimiento en nuevas plantaciones del almendro ha sido muy superior al del olivar. En el año 2020 se plantaron en España según datos de ESYTE unas 23.000 nuevas hectáreas de almendro, frente a unas 2.500 has de olivos. Y en el año 2021, las plantaciones de almendro siguieron con fuerza, en el entorno de las 12.000 has frente a unas 2.000/2.500 has del olivar.
Las cotizaciones de la almendra en origen, al contrario de lo que ocurre con el aceite de oliva, están muy marcadas por el tipo de variedad, oscilando entre los 3,75 euros/kilo de la Comuna hasta las 7,65 euros/kilo de la Marcona, a finales de marzo 2023 en la Lonja de Albacete.
Las grandes empresas viveristas aseguran que la actual coyuntura de precios en origen del aceite de oliva -por encima de los 5 euros/kilo el virgen extra de forma estable los últimos meses- ha animado de nuevo las ventas y reservas de plantones de olivo, tanto a nivel de agricultores particulares como de grandes empresas y fondos de inversión que apuestan por precios relativamente altos en las próximas campañas.