
Entrevista con
Joaquín Morillo
Director Operativo Grupo Oleícola Jaén
El Grupo Oleícola Jaén se ha convertido desde Baeza (Jaén) en uno de los actores principales del olivar jiennense y español, con presencia destacada en toda la cadena de producción del olivar y el aceite de oliva. A través de Oleícola Jaén, Bioland Energy, Oleícola La Labor, AOVELAND, su Fundación y también con Aula Oleícola Innova, en colaboración con la Universidad Internacional de Andalucía.
¿Cómo ha sido la campaña 2024/2025 para Oleícola Jaén en términos de producción y capacidad de las almazaras, tras dos campañas particularmente cortas en la provincia de Jaén?
Para el Grupo Oleícola Jaén, la campaña 2024/2025 ha sido histórica en cuanto a los kilos de aceituna molturados. Las dos campañas anteriores fueron muy pobres debido a la sequía, pero esta temporada está resultando media-alta para la provincia de Jaén con más de 500.000 Tm un 40 % de la producción nacional, algo que se ha reflejado claramente en el funcionamiento de almazaras y cooperativas. La nueva almazara que construimos en 2022 ha supuesto un avance significativo en capacidad de molturación, eficiencia y competitividad. Gracias a esto, en estas tres últimas campañas hemos duplicado la cantidad de aceituna procesada, logrando un crecimiento del 100%.
¿Qué retos enfrenta Oleícola Jaén como uno de los principales grupos que abarca toda la cadena de valor en la provincia de Jaén?
Nuestro lema es «que nuestro presente sea el futuro», lo que significa anticiparnos a los cambios. El sector agrícola está en constante evolución, y eso marca el ritmo de la industria. Las campañas comienzan en octubre con la producción de aceites de alta gama y se prolongan hasta febrero o marzo, lo que exige una gran eficiencia para mantener una planta operativa durante seis meses. Además, debemos equilibrar campañas muy productivas con la preparación para otras marcadas por sequías, amortiguando así los elevados costes fijos y garantizando la sostenibilidad del negocio.
¿Es posible reducir la volatilidad de los precios en origen en el mercado oleícola, o el factor climatológico tiene un peso decisivo?
Ningún mercado en el mundo es completamente estable, y menos aún los productos agrícolas, que dependen de variables como el clima, las cosechas, los stocks y el consumo. Sin embargo, estos últimos dos años hemos comprobado que el aceite de oliva mantiene su demanda incluso con precios elevados. Dicho esto, es preocupante que los costes de producción hayan aumentado alrededor de un 15% (fitosanitarios, combustibles, energía, salarios). Si los precios caen por debajo de 3,5-3 €/kg, muchos olivares tradicionales dejarían de ser económicamente viables, lo que nos invita a reflexionar sobre cómo garantizar su sostenibilidad.
La mano de obra y el relevo generacional son dos retos clave para el olivar tradicional en Jaén. ¿Cómo deberían abordarse?
En cuanto a la mano de obra, es fundamental avanzar en la mecanización de todo lo que sea posible, aprovechando al máximo las tecnologías disponibles tanto en el campo como en la industria. Esto no solo optimiza los procesos, sino que también reduce la dependencia de la mano de obra manual, que cada vez es más escasa. Respecto al relevo generacional, hay que fomentar el interés de las nuevas generaciones por el sector, mostrando que el olivar puede ser un negocio moderno y sostenible mediante la formación, la innovación y la promoción de un modelo que combine tradición y tecnología.