
Antonio José Manzaneda Ávila, profesor del Instituto Universitario de Investigación en Olivar y Aceites de Oliva. Unidad de Ecología. Universidad de Jaén; e Iván Sánchez-Castro, investigador HE Soil Mission. Departamento de Biología Animal, Vegetal y Ecología de la Universidad de Jaén analizan la importancia del suelo en la calidad de los aceites de oliva a través del proyecto mediterráneo Soil O-live.
“El aceite de oliva virgen extra está considerado, tanto a nivel científico como en la sociedad en general, como la grasa más saludable producida en el mundo gracias a sus propiedades. La calidad del aceite depende de numerosos factores. Algunos de estos factores sí que dependen en gran medida de cuestiones puramente agronómicas y del proceso productivo donde el hombre tiene un papel importante. Cuestiones tales como los manejos del suelo, el riego, la forma de recolección del fruto, el proceso de molturación e incluso su almacenamiento o envasado, son controladas por el hombre y tienen una relación directa con la calidad del producto final. Un dicho habitual de los agricultores es que la calidad del aceite de oliva empieza en el campo, y desde Soil O-live podemos afirmar que se inicia en el suelo, del que se nutre el olivar para su crecimiento y desarrollo saludable. El proyecto Soil O-live se centra precisamente en el estudio del suelo del olivar Mediterráneo y en la búsqueda de soluciones para mantener su buena salud.
El pasado año, Soil O-live completó su primera fase de investigación con el objetivo de llevar a cabo un completo diagnóstico del estado de salud de los suelos del olivar a través del análisis de más de 500 muestras de suelo de 52 fincas localizadas en la región Mediterránea, concretamente, en España, Grecia, Portugal, Italia y Marruecos. Los primeros resultados mostraron una fotografía del suelo mejorable en indicadores clave relacionados con su salud, sobre todo en lo que se refiere a la compactación, la acumulación de elementos contaminantes (como el cobre, pesticidas, antibióticos y microplásticos), las tasas de erosión, la reducida presencia de materia orgánica, o la biodiversidad que podemos encontrar en ellos (estimada mediante el cálculo de la respiración del suelo). Estas deficiencias pueden verse reflejadas en la fertilidad de estos suelos, pero también podrían influir en la calidad del producto final, el aceite de oliva.
Para revertir esta tendencia de empeoramiento de la salud del suelo del olivar, es importante entender los factores que los han llevado a la situación de degradación actual. El olivar, al igual que otros cultivos leñosos, han ocupado tradicionalmente las zonas menos favorables dentro de las áreas agrícolas, siendo terrenos altamente erosionables (debido a las elevadas pendientes y su litología) y con un contenido muy bajo de materia orgánica. El abuso generalizado en la aplicación de pesticidas a partir de la década de los 60 y 70 y el intenso laboreo con arado, la acumulación de microplásticos y antibióticos que acompañan frecuentemente a los diferentes insumos y aguas de riego que se aplican, o la compactación y erosión que ocasiona la maquinaria durante la recolección de aceituna, han provocado durante años una fuerte degradación de estos suelos.
-Restauración. El proyecto europeo Soil O-live pretende investigar el efecto de una serie de actuaciones holísticas de restauración ambiental que pudieran mejorar la salud del suelo repercutiendo positivamente en el estado fisiológico del olivo, lo que se espera que se refleje en una mejora en la calidad de los aceites de oliva. Ya se están llevando a cabo algunos estudios preliminares en varias de las fincas estudiadas mediante la aplicación de enmiendas orgánicas compuestas de biochar (un carbón vegetal de alta capacidad de retención de humedad) derivado del alpeorujo. Y se ensayarán estrategias basadas en la restauración y gestión eficiente de cubiertas vegetales, inoculación de microorganismos como las micorrizas arbusculares o la electrorremediación para la eliminación de contaminantes.
El proyecto también tiene entre sus objetivos incrementar el grado de concienciación sobre la importancia de la salud del suelo y el conocimiento de prácticas sostenibles en la producción tanto en campo como en almazara. Para ello se ha puesto en marcha un ambicioso programa formativo y de difusión orientado a agricultores, empresarios agrícolas y cooperativistas, que ha sido diseñado junto a la empresa DEOLEO Global, uno de los socios del consorcio del proyecto».
Una respuesta a “La calidad del aceite de oliva empieza en el suelo”