
Pese al sensible crecimiento en número de primas y en extensión de cultivos en los últimos años, el cultivo del olivar sigue sin tener una fuerte relevancia en el sistema de seguros agrarios español. La vecería del cultivo así como la dificultad de ajustar rendimientos previstos son dos factores que juegan en su contra.
Los datos del año 2025 así lo demuestran. De un total de 756,4 millones de euros en indemnizaciones del seguro agrario en su conjunto, el olivar recibió 10,44 millones de euros. La gran mayoría de ellas en Andalucía (7,33 millones de euros), por la mayor extensión del cultivo, seguidas de Castilla-La Mancha (2,43 millones) y el resto con Extremadura a la cabeza con 2,43 millones de euros.
Si las hectáreas totales con siniestros alcanzaron la cifra el año pasado de 1,47 millones, en el caso del olivar se quedaron en 45.993 hectáreas. La superficie asegurada de olivar en toda España superó en el año 2024 las 204.000 hectáreas.
Por último, en olivar, hasta finales de 2025 hubo 45.993 ha aseguradas con siniestras, con unas indemnizaciones por importe de 10,44 millones de euros, distribuidos entre Andalucía (7,33 M€); Castilla-La Mancha (2,43 M€) y resto de CC.AA. (2,43 millones).
Según datos de Agroseguro a enero del 2025, la superficie agrícola siniestrada asegurada durante el pasado año se elevó a 1.473.079 hectáreas, con una previsión total de indemnizaciones de 765,4 millones de euros, con 1.543.919 siniestros.
Las indemnizaciones previstas son un 7,4% y casi 52,8 millones de euros superiores a las de 2024, pero casi un 38,1% y 470,9 millones menos que en el año récord de siniestralidad de 2023, cuando alcanzaron los 1.236,3 millones de euros, según Agroseguro
Por líneas de aseguramiento, 112.003 siniestros, con una previsión de indemnizaciones de 593,89 millones de euros en las Agrícolas; otros 104.058 siniestros, con 74,19 millones de euros de indemnización previstas en Ganadería (accidentes/enfermedad y pastos) y Acuicultura y, por último, 1.327.858 siniestros con 97,31 millones de indemnización a Ganadería (Retirada y Destrucción).
Los cultivos más afectados en 2025 fueron los frutales, con 164,73 M€ de previsión de indemnizaciones por un total de 46.378 hectáreas aseguradas. Las indemnizaciones más elevadas se dieron en la Región de Murcia (49,43 millones); Cataluña (40 millones), Aragón (29,81 millones); Castilla-La Mancha (13,96 millones); Extremadura (10,95 millones); La Rioja (9,38 millones); Comunidad Valenciana (5,37 millones); Andalucía (3,06 millones); y Navarra (2,77 millones).
En cultivos herbáceos, la superficie siniestrada alcanzó 1.043.927 hectáreas, con una previsión de 128,71 M€, repartidas entre Castilla y León (47,43 millones); Aragón (29,72 millones); Castilla-La Mancha (21,06 millones); Cataluña (9,93 millones); Andalucía (5,49 millones); Navarra (4,35 millones) La Rioja (2,88 millones), Comunidad de Madrid (2,28 millones), y resto de CC.AA. (5,57 millones).
En los cítricos, la superficie con siniestralidad se elevó a 48.052 ha, con una previsión de indemnizaciones de 86,53 millones de euros, repartidas entre Comunidad Valenciana (59,26 M€); Región de Murcia (16,45 M€); Andalucía (9,82 M€) y Cataluña (1 millón de euros).
En los cultivos de hortalizas se declararon 54.532 hectáreas con siniestralidad, con una previsión de indemnizaciones de 73,63 millones de euros, distribuidas entre las CC.AA. de Andalucía (21,63 M€); Castilla-La Mancha (16,39 M€); Región de Murcia (10,02 M€); Navarra (9,52 M€); Extremadura (3,84 M€); Aragón (3,50 M€); La Rioja (2,49 M€); Castilla y León (2,06 M€), y resto a 4,18 millones de euros.
En uva de vino, la superficie con siniestralidad se elevó a 148.683 hectáreas, con una previsión indemnizatoria de 72,54 millones de euros, distribuida entre Castilla-La Mancha (27,30 M€); La Rioja (16,59 M€); Castilla y León (8,81 M€); Comunidad Valenciana (4,56 M€); Aragón (4,52 M€); País Vasco (2,94 M€); Navarra (2,40 M€), y resto de CC.AA. (5,42 M€).
Durante el último mes del año, se registraron dos episodios meteorológicos de alto impacto. La primera borrasca, Emilia, entre el 12 y el 16 diciembre, se originó por un frente atlántico, que afectó al oeste peninsular y Canarias, con lluvias persistentes, viento muy fuerte (rachas >90 km/h en Canarias) y oleaje.
Posteriormente, las precipitaciones se extendieron al sureste y este peninsular, acompañadas de pedrisco e inundaciones.
La segunda borrasca, entre el 27 y el 29 de diciembre, fue un temporal atípico para la época, con lluvias torrenciales (>200 l/m²), pedrisco, gran número de rayos (más de 2.000) y una manga marina (tornado) en Mazarrón.
Afectó principalmente a Andalucía oriental, Región de Murcia y Comunidad Valenciana, provocando desbordamientos, inundaciones y daños en infraestructuras agrarias. Ambos episodios han tenido un fuerte impacto en la agricultura, paralizando recolecciones y generando pérdidas significativas en zonas productoras clave del litoral mediterráneo y Canarias.