
Las marcas de aceite de oliva cada vez tienen más complicado encontrar hueco en los lineales de las grandes superficies, sean supermercados o hipermercados. La concentración de la distribución alimentaria es una realidad, acrecentada especialmente por la cuota de mercado de Mercadona.
Según los datos del informe sobre “Tendencias del consumidor”, presentada por la consultora NIQ, los cuatro primeros grupos de distribución por cuota en gasto (Mercadona, Carrefour, LIDL y DIA concentran el 48,3% del total. Si se amplia dicho ránking a los siete primeros grupos (donde aparecen Eroski, Consum, Alcampo y Aldi) la cuota en gasto sube al 61% del total.
En el mercado español están presentes actualmente unas 1.800 envasadoras, tanto de origen empresarial como cooperativo (Fuente: AICA) de las que solo poco más de una decena de marcas logra entrar con regularidad en los lineales de las grandes cadenas de distribución. E incluso en algunos casos, como en el de la cadena con mayor cuota de mercado (Mercadona) lo tiene que hacer con la propia marca de Distribuidor.
Una de las pocas oportunidades que quedan a cientos de marcas de aceites de oliva y de virgen extra locales y regionales es entrar en las cadenas de distribución regionales, muy fuertes en una o varias comunidades autónomas. Estas cadenas han crecido en 2025 hasta suponer el 25% de cuota en gasto.
Entre las cadenas regionales más activas en el panorama de la distribución española destacan enseñas como Familia, BM, Ahorra Más, Gadis, BonÁrea, Condis, Bon Preu, Froiz, Dinosol, Alimerka, Lupa, Cash Lepe-El Jamón, Líder Aliment, Hipercash-Tambo, Luis Peña Covalco, Esclat, Supermercados Mas, Hermanos Ayala, Covalco-Coaliment o Claudio entre otros. Curiosamente, en los últimos tres años este tipo de cadenas han sido más activas que los grandes grupos (con la excepción de las alemanas Lidl y Aldi) en la apertura de nuevas tiendas y formatos, tanto en franquicias como propios.
En muchos casos, estas cadenas regionales han ido creciendo en regiones fronterizas y ya cuenta con presencia en varias comunidades autónomas servidas desde las mismas plataformas logísticas. Lo que amplía las opciones de venta a muchas empresas de tamaño pequeño o mediano, casi siempre familiares, que tienen muy complicada su entrada en las grandes cadenas de distribución de ámbito nacional.
El perfil de cliente que acude a este tipo de cadenas regionales, con gran permeabilidad en sus zonas de origen, aprecia mucho encontrar en los lineales productos de marcas cercanas y locales muy implantadas en sus territorios, sean de aceites de oliva virgen extra, embutidos, vinos, dulces, quesos, ibéricos….
Uno de los elementos clave para valorar cómo se comporta la distribución alimentaria es la evolución de los diferentes canales de venta o formatos. Según el informe de NIQ, uno de los grandes triunfadores del año 2025 fue el e-commerce, que aumentó su gasto un 18%, muy por encima de las tiendas físicas. Con una cuota total del 6,8%.