
En los últimos años el cliente de aceites de oliva, ya sean virgen extra, virgen o refinados, se está acostumbrando a imágenes impensables en los lineales de tiendas y grandes superficies. Si tras el estallido de la guerra en Ucrania, se podían encontrar aceites de girasol incluso más caros que los aceites de oliva refinados, o aceites de orujo de oliva al mismo precio que los aceites de oliva, la situación actual de precios en espiral alcista también deja estampas curiosas.
Además de la incorporación de sistemas antirrobo en muchas botellas de primeras marcas, sobre todo de aceites de oliva virgen extra, tal como lo llevan haciendo las marcas de bebidas alcohólicas o vinos caros desde hace mucho tiempo, ahora le ha tocado el turno a la caja. La fotografía que ilustra este reportaje, tomada en torno al 20 de octubre en un establecimiento de una conocida marca de franquicias en Madrid capital, ilustra hasta qué punto a la psicosis del robo de aceites de oliva se ha instalado entre la gran distribución.
La conjunción de las variables de altos precios unida a tratarse de un producto de alta demanda de consumo diario y con venta asegurada y fácil en un mercado paralelo ha dado lugar a estas medidas extremas por parte de algunas tiendas. Si quieres comprar aceites de oliva, pregunte en caja y la cajera se lo proporcionará.
El sector espera impaciente conocer las cifras reales de ventas de aceites de oliva en sus diferentes categorías en el mercado interior durante el mes de octubre, cuando el impacto de los altos precios en los lineales, por encima de los 8,25 euros/litro de media en la mayoría de los casos para el virgen extra, ya se debe notar en la reducción de las ventas. Y cuando el repunte de los aceites de semillas, especialmente en el caso del girasol, con precios base ligeramente por encima de los 1,50 euros/litros, deberá también apreciarse con mayor intensidad.
Hasta ahora, la evolución de las ventas en las diferentes categorías de aceites vegetales parece demostrar más que el abandono en las compras de aceites vegetales, un cambio en el modo de cocinar de las familias. Quien compraba aceite de oliva virgen extra no ha abandonado en masa su compra pese a duplicar precios en poco más de un año, pero se ha decantado por otras formas de preparación. Más plancha, más cocción, más horno…
Según las últimas cifras de ANIERAC, entre enero y septiembre del 2023 ha salido al mercado un total de 194,7 millones de litros de aceite de oliva, un 15,8% menos que en mismo periodo del año 2022. De esta cantidad, un total de 82 millones de litros fueron de virgen extra (un 15,4% menos), 63,9 millones de litros de aceite de oliva refinado suave (un 22,7% menos), 25,7 millones de aceite de oliva refinado (menos 17,8%) y 22,9 millones de aceite de oliva virgen, el único que aumentó ventas en este periodo, con un 11,6% más. Mientras, las ventas entre enero y septiembre de aceites vegetales fueron de 272 millones de litros, un 9% más que en el mismo periodo del 2022. El total de aceites vegetales vendidos en el mercado interior por las empresas de ANIERAC en este periodo fue de 481,4 millones de litros, un 2,7% más.