
Hay quien prefiere ver el vaso medio lleno y quien lo quiere ver medio lleno. Los aforos realizados justo antes del inicio de la nueva campaña de olivar 2023/2024 dejan abierto el debate en ambos sentidos. La campaña será corta, no hay duda. Y el enlace de campaña será mucho más corto que el de la pasada campaña, tampoco hay duda. Sin embargo, las previsiones -realizadas antes de las últimas lluvias de octubre y primeros de noviembre-ofrecían unas perspectivas de unas 100.000 toneladas más de aceites de oliva que en la anterior campaña hasta situar la producción en las 765.302 toneladas.
El análisis del aforo del Ministerio de Agricultura muestra como la Comunidad de Extremadura es la que más va a crecer en producción en relación a la campaña anterior al pasar de 36.666 toneladas a 73.000 tn en la actual. Aunque haya zonas de gran producción como la de Monterrubio de la Serena donde las perspectivas con bajas que contrastan con lo que va a ocurrir en la zona norte de Cáceres con la Manzanilla Cacereña.
La segunda región donde más va a crecer es Andalucía, donde se espera en torno a 25.500 toneladas más que la producción que el año pasado, una cifra casi imperceptible para el volumen que genera el olivar andaluz. En tercer lugar, Castilla La Mancha verá aumentar su producción en unas 19.345 toneladas, Comunidad Valenciana en unas 9.383 tn y Aragón en unas 4.177 tn. Mientras, Cataluña bajará unas 2.995 tn encadenando dos de sus peores cosechas de las últimas décadas.
Los que ven el vaso medio vacío tienen argumentos de peso. El aforo del Ministerio de Agricultura muestra que aunque cinco de las seis mayores regiones productoras de aceites de oliva de España aumentaran esta campaña su producción, el volumen estimado será de 401.000 toneladas menos que la media de los años 2012/2023. Esta cifra, unida a la menor disponibilidad de stocks del enlace de campaña, más a las perspectivas de disponibilidad en la Cuenca Mediterráneo, explican las tensiones en los precios en origen que pueden existir hasta que se vislumbre el potencial de la nueva campaña 2024/2025 ya en próximo mes de mayo.
En las dos últimas dos semanas hay dos variables que marcarán también el volumen final y el rimo de la recolección de la campaña. Por un lado, el trasvase final que haya que aceituna de verdeo a almazara en algunas grandes zonas productoras con variedades de doble aptitud; el retraso en la recolección provocado tanto por las lluvias como por la incertidumbre sobre los precios finales que cobrará el agricultor que acrecienta el “efecto espera” en muchos de ellos; y también, muy importante, el impacto que las lluvias tengan sobre el rendimiento industrial de la aceituna que puede aumentar ligeramente el aforo inicial previsto. Hay destacados intermediarios e industriales del sector que aún confían en que la producción final alcance las 800.000 toneladas.