
Los precios con los que ha acabado el año en los lineales han desarmado cualquier previsión. Si hace dos o tres meses se hablaba en el sector como algo histórico que el aceite de oliva virgen extra llegara a costar 10 euros en híper y súper, la fotografía que ilustra este artículo da muestras de lo anticuado que se han quedado esas previsiones.
Muchas cadenas de súper e híper ya incluyen en sus lineales botellas de PET de litro de primeras marcas, tanto de envasadoras privadas como de importantes grupos cooperativos, por encima de los 14 euros el litro. Hace poco más de dos años, por un poco más, se podía comprar una garrafa de cinco litros. La segunda campaña consecutiva con una producción muy baja, se cumplan o no finalmente los aforos y que es más propia de la realidad del olivar español de décadas pasadas, ha tensionado los precios al alza del aceite de oliva como nunca había sucedido.
Ni la caída del consumo doméstico, que es previsible que se acentúe en estos primeros meses del año siempre complicados en el gasto de los hogares y hostelería tras las fiestas navideñas, ni el aumento del consumo de otros aceites vegetales parece probable que pueda contener los precios. Prueba de ello son los precios en origen que se están pagando al productor tanto en puestos privados que son intermediarios de grandes envasadoras como en las propias cooperativas. Un entorno de precio por encima de los 1,20 euros kilo de aceituna y sin rendimientos extraordinarios, que augura cotizaciones muy altas del aceite de oliva en los lineales en el próximo semestre como mínimo.
Los grandes grupos apostarán por defender al menos su margen de precios, aunque ello suponga una sensible merma en las ventas que en parte se puede compensar con las exportaciones en mercados de mayor valor diferencial. A la espera de las previsiones de la próxima campaña 2024/2025, en la que el sector oleícola en su conjunto se juega mucho al reducirse el stock ya a cifras irrisorias.
Otro de los datos que llama la atención en la actual coyuntura de precios del aceite de oliva es el gran diferencial de precios que sigue existiendo en el precio final del producto, dentro incluso de la misma categoría -como ocurre en le virgen extra. Incluso por encima de los cuatro euros por litros y en marcas conocidas que pueden responder a estrategias comerciales diferentes o a aprovisionamientos de aceites de otros precios y enlaces.