
Entrevista con
Jorge García
Responsable de Exportación de La Redonda
Jorge García es el responsable de Exportación y Sumiller de AOVE de Agroalimentos La Redonda, empresa aragonesa ubicada en el Valle de Jalón que cuenta con plantaciones propias de la variedad Arbequina y con almazara.
¿Cómo surgió el proyecto olivarero y oleícola de La Redonda y en qué momento se encuentra?
La historia de Agroalimentos La Redonda se remonta a hace más de 35 años, cuando se fundó la empresa en La Almunia de Doña Godina, donde se ubica nuestra almazara y Finca La Redonda, para su explotación agrícola. Desde 1998 se ha ido reconvirtiendo al cultivo de olivos, hasta hoy que contamos con 200 hectáreas para elaborar aceite de oliva virgen extra de variedad arbequina.
En este momento, nos encontramos en un momento de madurez, sin dejar de lado la búsqueda de innovación. Contamos con proyectos de mejora tecnológica tanto para el cultivo –acabamos de implementar la monitorización por vía satélite- como en la digitalización. Tenemos una explotación de olivos moderna y eficiente, una almazara de última generación y un equipo humano bien cualificado.
¿Contar con almazara propia supone una ventaja competitiva en la elaboración y trazabilidad de aceites de oliva virgen extra?
Sin duda, contar con una almazara en la propia finca es una gran ventaja competitiva. Esto nos permite controlar todo el proceso de producción, desde la recolección de la aceituna hasta el embotellado del aceite, lo que nos garantiza la máxima calidad y trazabilidad de nuestros productos.
Al tener nuestra propia almazara, podemos ser más flexibles y adaptarnos mejor a las necesidades de nuestros clientes y las exigencias del mercado, como nuevas políticas y estándares de calidad.
En Aragón la variedad predominante es la Empeltre. ¿Qué supone trabajar con otra variedad y en superintensivo?
La oliva Arbequina tiene buena acogida por varios motivos. En primer lugar, es una variedad ampliamente cultivada en la zona noreste de España, como Aragón y Cataluña. Se adapta perfectamente a las condiciones climáticas y diferentes tipos de suelo, además de tener una alta productividad. Por otro lado, tiene un sabor suave y afrutado, con notas de manzana, almendra y otros frutos verdes, lo que hace que tenga una amplia aceptación. Su demanda está en aumento en España e internacionalmente.
Si bien es cierto que la Arbequina es una oliva pequeña y para producir un litro de aceite se necesitan más olivas que con otras variedades, el producto merece la pena por lo que comentamos. Por nuestra experiencia, existe un mercado receptivo para el aceite de oliva virgen extra y por esta variedad en concreto, consumidores dispuestos a pagar el precio por la calidad y el sabor.
Respecto a trabajar en superintensivo, supone un gran reto de gestión, pero también tiene sus ventajas. Nos permite obtener mayores producciones por hectárea, lo que nos ayuda a ser más competitivos en el mercado. Al utilizar técnicas de cultivo más modernas y eficientes, también nos ayuda a reducir el impacto medioambiental.
¿Cómo vive una almazara y empresa comercializadora como la vuestra lo ocurrido en el sector en el último año y medio con la fuerte subida de los precios en origen del aceite de oliva hasta cifras nunca vistas?
La fuerte subida de los precios del aceite de oliva en origen ha tenido gran impacto en nuestro sector. Ha hecho que los precios del aceite para el consumidor final también suban, lo que ha podido provocar que menos personas puedan adquirir AOVE en sus negocios o sus casas.
Podría parecer que la subida de los precios ha tenido un impacto positivo en los ingresos de las almazaras y empresas comercializadoras. Sin embargo, la baja producción debido al factor cambio climático y el aumento de los costes de producción, no lo reflejan.
Nosotros estamos trabajando para adaptarnos a esta nueva situación y para seguir ofreciendo a nuestros clientes un aceite de oliva virgen extra de la máxima calidad al mejor precio posible.