
Aceites Sandúa congregó a más de dos centenares de personas en el evento de celebración organizado con motivo de la inauguración de sus nuevas instalaciones en la Ciudad Agroalimentaria de Tudela, el pasado 21 de noviembre.
Además, la empresa navarra celebró su 50 aniversario y la presentación de los aceites de nueva cosecha 2025-26.
El evento dio comienzo con el saludo y discurso de Laura Sandúa Escribano, directora general de la empresa, que tuvo palabras de reconocimiento para los fundadores de la empresa, sus padres, Lorenzo Sandúa y Merche Escribano; y para todos los que han acompañado y hecho posible esta andadura: empleados, proveedores, clientes, colaboradores, etc. Además, remarcó el fuerte compromiso con el territorio y sus raíces que siguen siendo profundamente familiares.
A lo largo de su intervención, Laura Sandúa entregó el premio a la ‘Mejor etiqueta edición limitada 50 aniversario Sandúa’ organizado en colaboración con la Escuela de Arte y Diseño de Corella, que recayó en la alumna, Rita Aragón Chivite.
Entre otros de los momentos destacados del evento, y como ya es habitual en la presentación anual de aceites de nueva cosecha, la directora general de Sandúa, miembro del Panel de Cata del Gobierno de Navarra, llevó a los invitados por un viaje sensorial a través de una cata dirigida, en la que pudieron experimentar las diferentes notas olfativas, aromas y sabor que se aprecian en un aceite de oliva virgen extra recién cosechado.
Con una inversión de 10 millones de euros en su primera fase, este proyecto supone un hito estratégico en la consolidación y expansión de la compañía, que ha experimentado un crecimiento sostenido tanto en el mercado nacional como internacional, alcanzando una facturación de 60 millones de euros en el último ejercicio.
Las obras de la nueva sede comenzaron en julio de 2024 y, tan solo un año después, la empresa trasladó su actividad industrial a Tudela, cumpliendo los plazos previstos.
En esta primera fase, Aceites Sandúa cuenta con una planta de 8.000 m² sobre una parcela de 18.000 m². La compañía dispone además de otra parcela contigua, destinadas a futuras ampliaciones para acompañar el ritmo de crecimiento previsto a corto plazo.
Las nuevas instalaciones concentran la actividad industrial, de envasado y comercialización, mientras que la actividad agrícola se mantiene en Ablitas, en la finca ‘Capricho Navarro’, dedicada al cultivo de olivos en el entorno natural de la Laguna de Lor.
“El crecimiento exponencial registrado en los últimos años, con una facturación de 60 millones de euros, nos ha impulsado a dar este paso. Estas nuevas instalaciones nos permiten responder con mayor agilidad y calidad a las demandas de nuestros clientes, tanto en España como en los más de cuarenta países donde ya operamos”, explica Laura Sandúa, directora general de la compañía.
Con el objetivo de seguir creciendo y reforzar su presencia en los mercados nacionales e internacionales, Aceites Sandúa apostó por la colaboración estratégica y la creación de nuevas sinergias. Hace cinco años, la empresa navarra impulsó la constitución de Oleosandúa, una joint venture participada al 50% con el grupo agroalimentario andaluz, Migasa.
Las nuevas instalaciones de Aceites Sandúa incorporan tecnología avanzada para el envasado y almacenamiento de aceites, con una sala de depósitos con capacidad para más de 3.000.000 de litros. El proceso de envasado se ha digitalizado para garantizar en tiempo real toda la trazabilidad.
El traslado de la sede logística no afecta a la actividad agrícola que la empresa mantiene en Ablitas, donde se ubica la finca ‘Capricho Navarro’, con más de 60 hectáreas de olivar. En ella se cultivan las variedades arróniz (autóctona de Navarra), arbequina y empeltre, bajo certificación de agricultura ecológica UE Organic, controlada por el CPAEN, Consejo de la Producción Agraria Ecológica de Navarra.
Aceites Sandúa forma parte de la Denominación de Origen Protegida Aceite de Navarra, reafirmando así su compromiso con la excelencia, la sostenibilidad y el arraigo al territorio.