
El olivar es uno de los grandes protagonistas de la agricultura en España. La Comunidad de Andalucía concentra el 49,3% del total de la superficie certificada como ecológica en España gracias sobre todo a su gran protagonismo en el olivar. Andalucía cuenta con 1,45 millones de hectáreas certificadas en ecológico en los diferentes cultivos, seguida de Castilla-La Mancha con 492.000 y de Cataluña con 253.000 hectáreas.
Según los datos del nuevo informe sobre la producción y consumo ecológico en España presentado por Ecovalia durante la feria Alimentaria 2026 de Barcelona, el olivar ecológico en España alcanza el 10% del total de la superficie olivarera nacional. Lejos aún del 30% que suponen los frutos secos sobre su extensión de cultivo e incluso del 18% del viñedo ecológico. Aunque por delante de hortalizas (13%) y frutas (4%).
Sobre el total de las industrias elaboradoras de productos ecológicos (6. 174 en toda España), el sector del aceite de oliva supone el 15% del total. Con especial protagonismo entre las almazaras andaluzas. Andalucía ya cuenta con más del 30% de su Superficie Agraria Útil (SAU) certificada como ecológica o en trámites de serlo.
Durante la presentación del nuevo Informe, el presidente de Ecovalia, Álvaro Barrera ha destacado el liderazgo de España en producción ecológica dentro de Europa, con más de tres millones de hectáreas de superficie útil. En paralelo, el mercado continúa creciendo tímidamente y mueve 3.250 millones de euros.
Con más de tres millones de hectáreas de superficie agraria útil (SAU), España se mantiene como principal productor ecológico de Europa, según el informe. El arco mediterráneo impulsa la expansión de este modelo, que presenta un fuerte carácter territorial, despuntando especialmente Andalucía y Murcia, que concentran más de un 30% de su SAU, respectivamente. Les siguen Cataluña y Baleares, ambas con un 23%. En un tercer bloque se sitúan Navarra, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana, con entre el 12% y el 13% de su SAU en ecológico.
Los principales cultivos ecológicos continúan siendo frutos secos (30%), el olivar (10%) y los cereales (5%), todos ellos representativos de la zona agroclimática mediterránea. Por su parte, el cultivo de hortalizas (13%), y de fresas y frutales (4%) se mantiene constante.
El informe revela que el auge de la alimentación ecológica responde a una combinación de factores sociales, económicos y culturales. Entre ellos, destaca la relación entre el consumo y el poder adquisitivo, el arraigo de una cultura gastronómica orientada a la calidad, la apuesta por el producto local y un mayor nivel educativo que impulsa la conciencia ambiental.
A estos elementos se suman variables demográficas, como una mayor esperanza de vida saludable, un movimiento ecologista consolidado y un entorno institucional cada vez más favorable. En este contexto, regiones como Cantabria sobresalen por su dinamismo, con un gasto de 115 euros por persona al año, muy por encima de la media nacional, situada en 66 euros. El norte y noreste del país se consolidan como las zonas con mayor consumo per cápita, impulsadas por una masa crítica que normaliza este tipo de compra.
Consumo inferior
No obstante, el consumo en España sigue siendo inferior al de otros países europeos. Según Diego Granado, “el reto pasa por trasladar el liderazgo en producción con una mayor demanda interna”. “Para lograrlo, es necesario reforzar la comunicación en torno al sello ecológico europeo y avanzar en medidas como la compra pública o la aplicación de un IVA superreducido, que han demostrado su eficacia en otros mercados”, ha asegurado.
El perfil del consumidor ecológico muestra rasgos definidos. Más del 70% del gasto procede de personas mayores de 50 años, principalmente parejas de renta media-alta, con o sin hijos, y hogares de jubilados.
En cuanto a la cesta de la compra, el consumidor ecológico prioriza la calidad frente al precio. Aunque los productos de origen vegetal representan el 67,7% del volumen total, más de la mitad del gasto (51,4%) se destina a productos de origen animal. Este comportamiento refleja la importancia de aspectos como la trazabilidad, la garantía y valores asociados a la certificación ecológica, especialmente en la carne.
Efecto salud
La salud sigue siendo el principal motivo de compra, especialmente en hogares con niños pequeños o personas con problemas de salud. El impacto ambiental y la sostenibilidad ocupan el segundo lugar. En productos de origen animal, destaca la preocupación por el bienestar animal. La Eurohoja se percibe como un sello de confianza, respaldado por controles oficiales y certificación independiente.
En cuanto a los canales de compra, los supermercados y grandes superficies continúan reforzando su liderazgo. En un contexto marcado por la inflación, el consumidor adopta un comportamiento más racional y comparativo, lo que ha favorecido el crecimiento de la distribución organizada frente a otros formatos, especialmente la tienda especializada. El 53,6% de las ventas de productos ecológicos ya se realiza en la gran distribución, pese a que la mayor cadena española del sector apenas apuesta por este tipo de productos, y un 30,8% sigue comercializándose en cadenas y tiendas especializadas en alimentación ecológica.