El olivar en seto y la mejora varietal: proteger la rentabilidad ante los precios bajos del aceite

En años excepcionales, donde la coyuntura del mercado del aceite de oliva provoca un escenario de precios bajos, la eficiencia productiva cobra especial relevancia en cualquier proyecto de olivar. Cuando el valor del aceite se reduce, no basta con producir más, sino que además es imprescindible hacerlo con una estructura de bajos costes.

Bajo esta premisa nació el Sistema Todolivo Olivar en Seto, un modelo de cultivo concebido para maximizar la rentabilidad del agricultor, dado que consigue producir más aceite con menos inversión y gasto.

El sistama de cultivo, clave para defender la rentabilidad de una explotación
A diferencia del sistema superintensivo basado en densidades muy elevadas, el Sistema Todolivo apuesta por marcos más amplios que requieren de un menor número de árboles por hectárea. Esta menor densidad permite reducir de forma significativa la inversión inicial necesaria para poner en marcha una plantación.

Actualmente, las densidades empleadas por la empresa, oscilan entre los 400 y 900 árboles/ ha, dependiendo si se trata de una plantación de riego o secano y, sobre todo de la variedad a plantar y de las circunstancias agroclimáticas de cada finca.

Pero la eficiencia del sistema no termina en la fase de implantación. El menor número de árboles y filas por hectárea también se traduce en una reducción significativa de los costes de manejo a lo largo de la vida útil de la plantación. Este ahorro se refleja en labores como la poda —cuyos costes suelen situarse entre 200 y 300€/ha, en función de la variedad y del marco de plantación—, la recolección, el consumo de agua, energía, fertilizantes y productos fitosanitarios, entre otros conceptos. En algunas plantaciones, la reducción de determinados costes puede superar el 50 % respecto a sistemas de marco más espeso.

A esta eficiencia en costes, se suma también una elevada capacidad productiva. Uno de los factores clave es la mejor iluminación del seto: al disponer de una mayor superficie expuesta al sol y recibir más horas de luz, los olivos desarrollan un crecimiento vegetativo más equilibrado, generan un mayor número de yemas productivas e inflorescencias y, en consecuencia, incrementan su capacidad de fructificación. Todo ello se traduce en una mayor producción de aceituna por metro lineal de seto.

La mejor exposición de los frutos a la luz también contribuye a obtener rendimientos grasos más altos y homogéneos. De este modo, el sistema no persigue simplemente producir aceitunas, sino maximizar la producción final de aceite por hectárea, que es la variable que verdaderamente determina el resultado económico del agricultor.

La combinación de una elevada capacidad productiva con una menor inversión y menores gastos de manejo mejora el margen por hectárea y refuerza la resiliencia económica de la explotación. En años de precios altos, esta eficiencia amplifica la rentabilidad; en escenarios de precios bajos, puede marcar la diferencia entre una plantación vulnerable y otra capaz de seguir generando márgenes atractivos.

La mejora varietal, una oportunidad única para impulsar la rentabilidad del olivar
Junto a las ventajas derivadas del propio sistema de cultivo, Todolivo incorpora otro pilar estratégico para maximizar el potencial de cada proyecto: la innovación genética.

A través de su Programa de Mejora Genética, Todolivo pone actualmente a disposición de los agricultores 21 nuevas variedades en comercialización, todas ellas seleccionadas tras haber superado a sus parentales en productividad. Este amplio abanico varietal ofrece al agricultor la posibilidad de elegir entre múltiples alternativas para diseñar plantaciones adaptadas, tanto a las condiciones agroclimáticas de cada finca como a sus objetivos productivos y comerciales.

El agricultor puede optar, por ejemplo, por variedades de maduración temprana y alto rendimiento graso, de vigor bajo y alto potencial productivo, de doble aptitud, de gran resistencia a la sequía o con especial capacidad para la obtención de AOVES de premium y una elevada productividad.

Esta diversidad varietal también abre nuevas oportunidades de diferenciación comercial. La elección de variedades especialmente indicadas para la obtención de AOVEs de alta gama permite elaborar aceites de mayor valor añadido, con perfiles diferenciados y capacidad para posicionarse en segmentos premium del mercado.

Estas nuevas variedades contribuyen también de forma decisiva a mejorar la eficiencia productiva y económica de las explotaciones. Su elevada productividad, sus altos rendimientos grasos y, en muchos casos, su bajo vigor y sencillo manejo permiten obtener una mayor cantidad de aceite por hectárea con unos costes de mantenimiento más bajos.

A ello hay se suma su mayor tolerancia frente a las enfermedades más comunes del olivar, y a situaciones de estrés, lo que ayuda a mantener producciones más elevadas y estables a reducir los riesgos productivos y reforzar la resilencia de las plantaciones. Todo ello contribuye a proteger y aumentar la rentabilidad de la explotación.

La combinación entre un sistema de cultivo eficiente y las variedades de nueva generación abre una nueva dimensión en el diseño de las plantaciones. Ya no se trata únicamente de decidir cuántos árboles plantar o qué variedad utilizar, sino de diseñar cada proyecto de forma personalizada seleccionando las variedades que mejor se adapten a las condiciones agroclimáticas de cada finca y a los objetivos productivos del agricultor.

Además, la posibilidad de combinar variedades con diferentes épocas de maduración permite desarrollar diseños multivarietales que escalonan la recolección, reducen la presión sobre los equipos de cosecha, optimizan la entrada de aceituna en almazara y mejoran la organización de toda la campaña.

En un contexto de precios altos, producir de forma eficente mejora la rentabilidad. Sin embargo, en un escenario de precios bajos, puede esa eficiencia pasa de ser una ventaja para convertirse en un elemento decisivo, capaz de marca la diferencia entre una explotación vulnerable y otroa capaz de seguir generando márgenes atractivos.

Por eso, el reto del olivar del futuro no consiste únicamente en producir más. Consiste en producir más aceite por hectárea, con menos inversión, menores costes y una estrategia varietal mejor adaptada a cada explotación.

Ese es el planteamiento del Sistema Todolivo Olivar en Seto y de su Programa de Mejora Genética: ofrecer al agricultor un modelo productivo, más eficiente, rentable y competitivo preparado para mantener la rentabilidad incluso en los escenarios de mercado más exigentes.


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