Antonio Trapero, catedrático de Patología Vegetal de UCO: “Para la calidad del aceite, las enfermedades que mayor incidencia presentan son la mosca y la aceituna jabonosa”

Entrevista con
Antonio Trapero
Catedrático Patología Vegetal de UCO

Antonio Trapero Casas es catedrático de Patología Vegetal de la Universidad de Córdoba (UCO) y un gran experto en todo lo que guarda relación con las enfermedades y plagas que afectan al cultivo del olivo.

¿Cuáles son las principales plagas y enfermedades que afectan actualmente al olivar y que tienen más incidencia en la calidad final del producto?

La incidencia de plagas y enfermedades en el olivar español ha cambiado en las últimas décadas debido sobre todo a la intensificación y mecanización del cultivo. A las plagas y enfermedades tradicionales, como la mosca, los repilos (repilo, emplomado y antracnosis o aceituna jabonosa) y la tuberculosis, se han sumado la verticilosis, que es el principal reto fitosanitario actual, y más recientemente se han destacado como emergentes varias enfermedades asociadas con heridas, como la lepra y los chancros y desecación de ramas. Todas ellas tienen una marcada influencia en la producción, pero  refiriéndonos sólo a la calidad de la aceituna o del aceite, las plagas y enfermedades que mayor incidencia presentan son la mosca y la antracnosis o aceituna jabonosa.

La Xylella se ha convertido en un problema de primera magnitud a nivel internacional para el sector del olivar. ¿Estamos más cerca de encontrar una solución?

La marchitez vascular causada por la bacteria Xylella fastidiosa subsp. pauca es una nueva enfermedad que afecta gravemente al olivar en los focos donde se ha detectado desde octubre de 2013, como los del sur de Italia, Argentina y Brasil. Por ello, se ha convertido en una grave amenaza para el olivar en España y en toda la cuenca Mediterránea. Al ser X. fastidiosa una especie endémica del continente americano, y por tanto de cuarentena en la región Euro-Mediterránea, se han adoptado las medidas legales correspondientes de erradicación y contención para evitar su propagación. La gravedad de las enfermedades causadas por las diferentes subespecies y cepas de X. fastidiosa en numerosos cultivos en América, como vid, frutales, ornamentales y forestales, ha dado lugar a que sea la bacteria fitopatógena más estudiada en el mundo. A pesar de ello, al tratarse de un patógeno vascular transmitido por insectos vectores, las medidas de control disponibles contra la enfermedad son limitadas y se centran sobre todo en el control del vector, la resistencia o tolerancia varietal al patógeno y evitar situaciones de estrés en el cultivo.

Existe, por tanto, un marcado contraste entre el conocimiento básico del patógeno y el control de la enfermedad, destacando la escasez de investigaciones sobre medidas de control en condiciones de campo. Ante la situación creada tras la detección de la nueva enfermedad del olivo causada por la cepa ST53 de X. fastidiosa en Italia, es urgente potenciar investigaciones en estas áreas deficitarias orientadas hacia el manejo de la enfermedad en campo, como el control integrado de los insectos vectores, la resistencia genética de variedades y genotipos de olivo y la evaluación de tratamientos biológicos y químicos contra la enfermedad.     

¿Los tratamientos que se realizan en el olivar andaluz y español más comunes deberían actualizarse en modos de uso y productos?

Los tratamientos fitosanitarios en el olivar para controlar las principales plagas y enfermedades, como la mosca y el repilo, están dejando de ser aplicaciones a calendario fijo, en función de la fenología del cultivo, para enfocarse más en la biología y epidemiología de las plagas y enfermedades. En este sentido, los sistemas de modelización y predicción de plagas y enfermedades están utilizándose cada día más para optimizar los tratamientos y reducir el número de aplicaciones, así como evitar el riesgo de aparición de resistencia en los fitófagos o patógenos. Desde la visión actual de gestión integrada de plagas, se está impulsando la integración de todas las medidas de control disponibles (prácticas culturales, resistencia genética, métodos biológicos, etc.), utilizando los tratamientos químicos como últimos recurso sólo cuando sean imprescindibles.  

Respecto a los productos fitosanitarios, también se ha avanzado notablemente en las últimas décadas hacia productos más específicos y con menor impacto ambiental y en la salud humana. La continua reducción de materias activas disponibles en los últimos años está limitando significativamente el control de plagas y enfermedades en el olivar. Cabe destacar la gran dependencia que existe de productos a base de cobre para el control de las enfermedades aéreas, lo que unido a la reducción de la cantidad máxima de cobre permitida (4 Kg/ha y año), está imposibilitando un control fitosanitario adecuado en ciertas condiciones de cultivo favorables para dichas enfermedades. Es urgente el desarrollo de alternativas a los productos cúpricos y su integración con otras medidas de control para poder aplicar una eficaz gestión integrada de plagas y enfermedades en el olivar.

El olivar ecológico ha ganado peso en los últimos años ¿ha avanzado igualmente el uso de productos para combatir plagas y enfermedades certificados en ecológico?

Desafortunadamente, el aumento considerable de la superficie dedicada a olivar ecológico en los últimos años no se ha visto correspondido con un incremento equivalente de productos biológicos disponibles para este sistema de cultivo. Han proliferado numerosos productos naturales, cuya eficacia contra plagas y enfermedades no está demostrada al tratarse de productos no registrados como fitosanitarios, como por ejemplo diversos fertilizantes, bioestimulantes vegetales o fitofortificantes. Esta escasez de productos fitosanitarios afecta tanto al control de plagas como al de enfermedades, aunque es más acentuada para las enfermedades. El olivar ecológico es todavía más dependiente que el convencional de productos a base de cobre, por lo que la limitación de la cantidad máxima de cobre permitida afecta a este sistema de cultivo con especial relevancia. Es crucial intensificar la búsqueda y selección de productos biológicos eficaces contra las principales enfermedades del olivar y en el grupo de investigación Patología Agroforestal de la Universidad de Córdoba estamos haciendo una apuesta decidida por esta línea de investigación mediante la evaluación y desarrollo de soluciones biológicas contra las principales enfermedades del olivar. 

La irrupción de los modernos sistemas de plantación en superintensivo o en seto ¿han cambiado mucho la forma de afrontar los tratamientos en sanidad vegetal?

Los nuevos sistemas de cultivo en seto, que está teniendo una gran expansión en la cuenca mediterránea y particularmente en los nuevos países olivareros, han supuesto un cambio fundamental en la concepción del cultivo del olivo. En lo que respecta a la sanidad, los cambios asociados también son importantes, aunque hay que destacar que no afectan a la viabilidad de este sistema de cultivo. Desde el punto de vista fitosanitario, la limitación principal del sistema en seto es el escaso número de variedades de olivo que presentan una buena adaptación para este sistema, sobre todo en relación con el bajo vigor requerido. Ello conlleva una importante reducción de la variabilidad genética disponible y, por tanto, de su adaptabilidad a diferentes situaciones, incluyendo los ataques de plagas y enfermedades. Una segunda limitación sanitaria de este sistema, es el incremento de heridas en ramas y hojas, que se provoca sobre todo durante la recolección, lo que favorece el ataque de fitófagos y patógenos asociados con heridas, como insectos barrenadores, hongos causantes de chancros y desecaciones de ramas, o la bacteria causante de la tuberculosis. Una tercera limitación, aunque ya ha sido subsanada en las nuevas plantaciones, es la utilización de marcos de plantación y orientación de los setos inadecuados, incluso con variedades de alto vigor, lo que unido a un exceso de riego y fertilización, propiciaba una mayor incidencia de patógenos foliares, como los hongos causantes de los repilos y de las podredumbres de frutos.

A estas limitaciones señaladas desde el punto de vista fitosanitario, habría que contraponer también una ventaja del sistema en seto, como es la mayor efectividad de los tratamientos fitosanitarios aplicados, debido a la mejor distribución y cobertura foliar de los productos.

Para superar la dos limitaciones sanitarias principales indicadas, actualmente se están intensificando las investigaciones dirigidas a la selección de cultivares, y genotipos procedentes de programas de mejora genética, que presenten un menor vigor y mejor adaptación agronómica y sanitaria al sistema de cultivo en seto. Se está aplicando un tratamiento fitosanitario adicional para proteger las heridas producidas durante la recolección. Es de gran interés la búsqueda de alternativas al cobre para conseguir una protección más eficaz frente a los principales patógenos asociados con las heridas.


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