La superficie de olivar en riego en España ha crecido casi 400.000 hectáreas entre 2004 y 2021

Pese a las lluvias de las últimas semanas tras arrancar la primavera, el agua sigue siendo un problema capital en buena parte del sector agrario y olivarero español, especialmente de la zona sur. El sector agrícola acapara el 82,1% de los usos de agua (los hogares usan el 12,8% y el 5,1% restante se destina al resto de las actividades económicas), según datos del nuevo Informe sectorial agroalimentario de Caixabank. La superficie regada en España representó un 22,9% de la superficie de cultivo en 2021 (un 7,8% de la superficie geográfica total), pero su producción contribuye en algo más del 50% de la producción vegetal final.  Y este apartado, el crecimiento del olivar en regadío ha sido exponencial en los últimos años.

Según los datos aportados por el informe de Caixabank, por tipos de cultivo, las mayores superficies puestas en regadío en 2021  fueron los cultivos de cereales de grano, que representaron el 24,1% del total de la superficie regada, seguidos del olivar (22,6%), los frutales no cítricos (10,6%) y el viñedo (10,3%). Estos tres tipos de cultivo son los que han experimentado un mayor crecimiento de la superficie regada entre 2004 y 2021, destacando el olivar, que ha sumado casi 400.000 hectáreas. Esta es una de las claves que explican el crecimiento medio en producción del olivar español, cuya media ya se acerca a las 1,4 millones de toneladas en la última década, con varias campañas por encima de las 1,7 millones de tn. Como se ve, el agua se ha convertido en la columna vertebral del olivar español, no solo del superintensivo o en seto, sino también del tradicional mecanizable que ha apostado por el riego para competir en producción con aquel.

Si  se analiza la superficie de regadío en el total de cada uno de los grupos de cultivos, puede observarse que el riego es mayoritario en algunos de ellos, como los cítricos y las hortalizas (93,7% y 88,4% respectivamente).

Las técnicas de riego usadas dependen en gran medida del tipo de cultivo. Así, el riego por gravedad se utiliza principalmente para los cereales y las plantas forrajeras, alcanzando el 45,0% y 53,4% de sus respectivas superficies de cultivo en regadío. El riego por aspersión destaca fundamentalmente en los tubérculos (77,9%) y otros cultivos herbáceos como leguminosas, plantas industriales y cereales. Finalmente, el riego localizado (goteo) es el sistema mayoritario en los cultivos leñosos como el olivar, el viñedo y los frutales, cítricos y no cítricos. En el grupo de las hortalizas también destaca el sistema de riego localizado (52,2%), en el que se incluye también la superficie de invernadero.

A lo largo de los últimos años, ha aumentado la superficie regada mediante el sistema de riego localizado (goteo), una técnica mucho más eficiente y con unas demandas de agua muy contenidas, en detrimento del sistema de gravedad, con un consumo de agua mucho mayor. El sistema de aspersión, un sistema más propio de cultivos herbáceos, también se ha ido implantando a lo largo de estos años.


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