Las compras mensuales ante la previsible subida de precios marcarán la disponibilidad de aceite en la nueva campaña

Comienza la recta final de cara al inicio de una compleja campaña oleícola, la 2022/2023, que tendrá en cuenta muchas variables. Desde la gran merma en la producción de aceite de oliva en el olivar español- en torno a las 450.000/500.000 toneladas menos que la anterior según las primeras estimaciones de cooperativas- hasta la inestabilidad económica global provocada por los costes energéticos que han repercutido en todos los productos y servicios a escala global, la alta tasa de inflación con un peso directo en la cesta de la compra de los consumidores en hogares y canal Horeca. Los datos aportados por Cooperativas Agroalimentarias de España muestran una estimación de campaña de 918.000 toneladas para toda España, de ellas 689.000 tn en Andalucía (230.000 en Jaén, 210.000 en Córdoba y 100.000 tn en Sevilla).

Con esta estimación de producción española, y teniendo en cuenta las previsiones dadas en otros países de la cuenca mediterránea, la disponibilidad esperada en la campaña global estará en torno a las 500.000/550.000 tn menor. La buena campaña prevista en Grecia (335.000 tn), Turquía (300.000 tn) y Siria puede dar una pequeña tregua inicial en las primeras semanas de campaña, sobre todo para las compras de los industriales italianos que marcan en parte la dirección de los precios en origen. Los datos de Italia y Portugal, menores a los de la campaña anterior, tampoco van a poder ayudar en exceso a la mucha menor producción prevista.

Ante este panorama, con un enlace a uno de octubre cercano a las 500.000 toneladas, será capital el desarrollo en los próximos meses de las compras en el mercado interior, sin tener en cuenta las importaciones, que a buen seguro darán un salto exponencial en esta campaña.

En los últimos meses, las compras en el mercado anterior han alcanzado una media de 139.000 toneladas. Una gran parte de las envasadoras con más protagonismo del mercado auguran una horquilla de demanda sensiblemente inferior a la anterior cifra, entre 110.000/115.000 toneladas, dando por descontado que los precios en los lineales subirán una vez que la campaña comience con intensidad y se calibre ya con datos reales, la menor disponibilidad de aceites. Durante varias semanas convivirán en el mercado aceites de oliva de la anterior campaña con los de la nueva campaña, con situaciones de precios en origen y en los lineales diferentes.

La climatología a lo largo de la campaña será también clave en la rapidez de la campaña, que en muchas zonas apenas durará días ante la escasez de aceituna en los olivos, así como en el rendimiento final de la aceituna que podrá amortiguar (o no) las difíciles cifras de campaña que se avecinan.


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