Del tres por uno al cinco por uno: los precios del aceite de oliva se alejan del girasol

El aceite de oliva siempre ha mirado de reojo al aceite de girasol en el mercado español. Su supremacía en calidad organoléptica, nutricional y saludable le ha permitido liderar en imagen y seguidores el mercado de aceites vegetales comestibles en el mercado español. Pero las cifras de consumo, año tras años, de los aceites de girasol, líderes de los de semillas, siempre han representado una “pequeña amenaza” para los aceites de oliva. Sin ser productos similares ni mucho menos, aunque comparte de forma fija y ocasional, como ocurre actualmente, a muchos de los mismos clientes finales.

Tradicionalmente, los aceites de oliva se han movido en el entorno del 3 en 1 con los aceites de girasol. Antes de la guerra de Ucrania, en campañas medias-altas de aceite de oliva, era normal que el litro de aceites de oliva virgen o virgen extra costará lo que tres litros de aceite de girasol. Con la fuerte subida de precios del último año del aceite de oliva, y la normalización de precios del aceite de oliva una vez pasado el “efecto Ucrania”, este diferencial ha subido hasta el cinco por uno.

Hoy en día es posible comprar hasta algo más de aceites de girasol por lo que cuesta un litro de aceite de oliva virgen o virgen extra (como se puede observar en esta fotografía de un lineal de Mercadona del día 3 de octubre). En el caso de los aceites de oliva virgen extra de primeras marcas, esta diferencia llega ya a los seis litros de girasol.

Un fuerte diferencial de precios que a primera vista podría suponer un trasvase muy importante de clientes y litros de consumo de una a otra parte de la orilla de los aceites vegetales pero que no se está produciendo de forma tan clara ni rápida.

Los últimos datos conocidos tanto del Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura y los de ANIERAC, el crecimiento de las ventas de aceites de girasol ni mucho menos se corresponde con la pérdida de consumo de los aceites de oliva en todas sus categorías, más en el refinado que los virgen extra. Las razones quizás son complejas y obedecen a múltiples factores. Por un lado, la fidelidad del consumidor de aceites de oliva al producto, especialmente en los de virgen extra, que ha provocado un menor uso del mismo pero no su renuncia total pese a duplicar precio en un año en muchos formatos y categorías. Y también, a la imagen que para muchos consumidores de oliva siguen teniendo los aceites de semillas, especialmente entre el consumidor de mayor edad.

Otro hecho que explicaría esta situación es que cada vez el consumo doméstico en muchos grupos de edad y población es menor, tanto con comidas preparadas compradas en Canal Horeca como el Food delivery. Un grueso muy importante de la población, especialmente joven, ya no cocina en casa o lo hace muy ocasionalmente.

Las nuevas modas o alternativas de cocina, como el boom de las freidoras de aire, unido al creciente uso de la plancha, el vapor o la cocción para cocinar en detrimento de las frituras también explica en parte porqué los aceites de semillas (especialmente el girasol) no se están beneficiando tanto del bajón de consumo del aceite de oliva. Habrá que ver en los próximos meses, tras conocerse el aforo de campaña, si la consolidación de los precios en el entorno de los 8 euros para el aceite de oliva tiene finalmente un mayor trasvase de litros hacia el girasol en el mercado de consumo nacional.


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