
La Asociación Española de Municipios del Olivo, AEMO, ha otorgado el reconocimiento especial al Mejor Maestro de Molino de España a Francisco Tomás Poyatos Díaz, maestro de almazara de Oleícola Jaén, empresa familiar ubicada en Baeza cuyo aceite se comercializa bajo la marca Oleícola Jaén y cuenta con el amparo de la IGP Aceite de Jaén.
Con este galardón, uno de los reconocimientos más prestigiosos del sector oleícola nacional, AEMO distingue la trayectoria, el conocimiento técnico y la capacidad de Poyatos para representar el nuevo perfil del maestro de almazara del siglo XXI: un profesional altamente especializado, capaz de integrar tradición, digitalización, sensibilidad sensorial y excelencia productiva.
El jurado ha destacado el extraordinario perfil técnico de Francisco Tomás Poyatos Díaz, así como su profundo conocimiento de las últimas tecnologías aplicadas a la extracción del aceite de oliva virgen extra. Su trabajo se desarrolla en unas instalaciones modernas, altamente automatizadas y monitorizadas digitalmente, donde la interpretación de datos y la toma de decisiones en tiempo real resultan decisivas para obtener aceites de máxima calidad.
Desde Oleícola Jaén, este reconocimiento se recibe como una distinción al trabajo colectivo que hay detrás de cada campaña oleícola y al papel esencial del equipo humano en la elaboración de aceites de oliva virgen extra de calidad diferenciada.
“Este premio no es solo mío; es de todo el equipo. Sin el trabajo, el esfuerzo y el compañerismo de las personas que están cada día en la almazara, nada de esto habría sido posible”, ha señalado Francisco Tomás Poyatos tras conocer la noticia.
El maestro de almazara ha querido dedicar expresamente este reconocimiento a su equipo más cercano, formado por Antonio Cabrera, Antonio Cabrera hijo, Andrés Sánchez, José Chinchilla, Francisco Obregón y Alfonso Martínez, a quien también ha incluido en este agradecimiento pese a encontrarse ya jubilado.
“Quiero acordarme de mi equipo, de los compañeros que han estado a mi lado en cada campaña y de quienes siguen formando parte de este premio. Sin ellos, este reconocimiento nunca habría llegado”, ha destacado Poyatos.
El galardón pone en valor una figura profesional que ha evolucionado profundamente en los últimos años. El maestro de almazara ya no solo custodia el saber tradicional del molino, sino que debe interpretar parámetros técnicos, controlar variables de proceso, anticiparse a cada partida de aceituna y tomar decisiones precisas sobre temperaturas, tiempos, rendimientos, clasificación, filtrado y conservación final del aceite.
En este sentido, AEMO ha valorado especialmente la capacidad de Francisco Tomás Poyatos para combinar conocimiento agronómico, sensibilidad sensorial y dominio tecnológico, permitiendo una gestión extremadamente precisa del proceso de elaboración.
“El maestro de almazara actual tiene que saber leer la aceituna, entender la maquinaria, interpretar los datos y tomar decisiones en cuestión de minutos. Francisco Tomás representa esa unión entre experiencia, intuición y tecnología que define el futuro del sector”, señalan desde la dirección de Oleícola Jaén.
Poyatos también ha extendido su agradecimiento a todo el equipo humano de la empresa y a la dirección de Oleícola Jaén, especialmente a la familia Morillo, por el apoyo recibido a lo largo de su trayectoria profesional.
“Agradezco a toda la empresa lo que me ha aportado para seguir mejorando, cada persona desde su responsabilidad. Y, de manera especial, a mis jefes, Remigio, Carmen y Joaquín Morillo, por su confianza y apoyo”, ha expresado.
De forma especialmente emotiva, Francisco Tomás Poyatos ha dedicado unas palabras a Carlos Morillo, presidente de Grupo Oleícola Jaén, a quien reconoce como una figura clave en su vida profesional.
“Quiero mencionar a mi referente y guía, Don Carlos Morillo, por estar siempre ahí, especialmente en los momentos más difíciles, apoyándome y ayudándome a seguir adelante”, ha afirmado.
Para Oleícola Jaén, este reconocimiento consolida una forma de entender la elaboración del aceite de oliva virgen extra basada en el rigor, la innovación, la trazabilidad y la mejora continua. La empresa baezana, fundada en 1982, ha apostado en los últimos años por un modelo de almazara 4.0, donde la tecnología y la profesionalización del proceso conviven con el conocimiento acumulado durante décadas de trabajo en torno al olivar.