El potencial de las hojas de olivo para generar productos comerciales

Texto:
Juan Miguel Romero García
Departamento de Ingeniería Química, Ambiental y de los Materiales del Instituto de Investigación en Biorrefinerías (Universidad de Jaén)

La hoja de olivo es una biomasa lignocelulósica que se puede encontrar en dos lugares, en la poda del olivo (entorno al 25%), pero por lo general es quemada o molida junto con el resto de la poda y en las almazaras y entamadoras donde las hojas que acompañan a los frutos (alrededor del 10%) se separan, utilizando una soplante. En una campaña como este año donde, por ejemplo, en Jaén se han superado las 500.000 toneladas de producción, se dispondría de más de 50.000 toneladas de hojas. Tradicionalmente se han utilizado para alimentación animal, y más recientemente para la producción de compost junto con otros restos orgánicos; sin embargo, en la mayor parte de los casos constituyen un auténtico residuo y, por tanto, carecen de valor comercial, además de ser necesarios una adecuada eliminación y/o tratamiento de los mismos. Su elevado contenido en humedad, del orden del 50% hace poco adecuado su empleo en plantas de generación de energía eléctrica.

La hoja disponible en estas industrias presenta la ventaja respecto a otros sustratos lignocelulósicos, como las podas forestales, de tener un menor coste de manipulación y transporte ya que tiene un pequeño tamaño y se encuentra concentrado en las propias industrias manufactureras. La valorización de esta biomasa procedente del olivar supondría una mejora económica para los agricultores, los almazareros, etc.

Compuestos bioactivos
Los esfuerzos en investigación utilizando hojas de olivo se centran principalmente en su contenido en compuestos bioactivos (compuestos fenólicos, terpenos, etc.), en la recuperación de antioxidantes naturales de gran interés en diversas industrias, como la alimentaria, la química, la nutracéutica, la cosmética y la farmacéutica. Entre ellos, la oleuropeína es ampliamente considerada como beneficiosa para la salud. La actividad antibacteriana y antioxidante en extractos fenólicos de las hojas se han descrito ampliamente y podría ser aplicable tanto en salud como en alimentación. Los extractos fenólicos de hoja se han utilizado también como ingredientes en aceites enriquecidos, convirtiéndolos en alimentos suplementados o incluso nutracéuticos.

Por ejemplo, en el proyecto europeo OLEAF4VALUE finalizado en julio 2024 se han propuesto distintas cadenas de valor obteniendo como productos: conservantes naturales, tratamientos para determinadas enfermedades como la diabetes, antioxidantes para el mercado alimentario, nuevos aditivos para piensos destinados a mejorar la salud animal y reducir el uso de antibióticos y nuevos componentes básicos y antioxidantes naturales para el sector químico. Además, varios compuestos de base biológica como posibles ingredientes cosméticos ofreciendo protección contra el estrés oxidativo. Más recientemente en el proyecto BIOREVALEAF que se inició en julio de 2024 se centra en la formulación de aceites funcionales enriquecidos en terpenos y compuestos fenólicos, y el desarrollo de ingredientes alimentarios (fibra y/o proteínas) con propiedades funcionales y características tecnológicas de valor añadido con potencial para ser utilizados por la industria alimentaria para la formulación de alimentos.

Biorrefinerías
En mi grupo de Investigación ‘Ingeniería Química y Ambiental’ de la Universidad de Jaén, desde hace años se investiga en el desarrollo de biorrefinerías, para aprovechar biomasas y generar gran variedad de productos con la mínima generación de residuos, lo que contribuiría a la bioeconomía circular y a la sostenibilidad. En el artículo titulado ‘Olive leaves upgrading applying a novel two-stage organosolv pretreatment: Techno-economic and environmental assessment’ publicado en Biochemical Engineering Journal a finales de 2024 se ha estudiado la viabilidad económica y ambiental de una biorrefinería de 30.000 toneladas de hoja de olivo para producir, antioxidantes, bioetanol y lignina utilizando resultados experimentales previamente obtenidos.

Los resultados muestran que la propuesta es viable económicamente y ambientalmente, con unos beneficios anuales entorno al 20%. Con este estudio se quería comprobar si podría ser rentable la valorización de la hoja de olivo y con ello obtener una mayor rentabilidad para animar al sector oleícola a invertir en esta nueva industria con la que además se podrían generar nuevos empleos, se avanzaría en la bioeconomía circular y se reduciría el impacto ambiental, sin olvidar los beneficios económicos para el sector.


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