
Los consumidores miran asombrados como las ofertas en los puntos de venta de aceites de oliva, tanto refinados como virgen extra, se mantienen con fuerza en las últimas semanas. Con precios por debajo de los 5 euros/litro en el caso de los virgen extra en formatos de tres y cinco litros de forma común, incluso en primeras marcas y por debajo de los 4 euros/ litro en los oliva refinado. La explicación a esta coyuntura de precios hay que buscarla en el descenso paulatino y sin pausa, céntimo a céntimo, de los precios del aceite de oliva en origen. Y no precisamente por un problema de falta de demanda.
Una situación que parece calcada a la ocurrida en el verano del 2026, cuando los virgen extra se pusieron a 3,30 litros/kilo y los lampante bajaron de los 3 euros/kilo. La media de las cotizaciones en origen en las dos últimas semanas de los principales portales y referencias de precios muestra el virgen extra entre 3,60 y 3,75 euros/ kilo, los virgen en el entorno de los 3,28 euros/kilo y los lampantes en los 3,08 euros(/kilo, viendo ya muy cerca el soporte de los 3 euros/kilo.
Un reciente estudio publicado a primeros de junio por la Plataforma Tierra de Cajamar sobre el sector del aceite de oliva a nivel nacional e internacional, aporta interesantes claves para entender la marcha actual en los precios en origen del mercado español.
“A cierre de abril de 2026, las existencias totales ascienden a 862.600 toneladas, lo que sitúa el stock un 1 % por debajo de la media de las seis campañas precedentes, a la misma fecha. Asimismo, este volumen representa un descenso del 2,5% respecto al mismo mes del ejercicio anterior (885.000 t), con lo que no hay grandes variaciones”.
Según el estudio de la Plataforma Tierra, “no obstante esta estabilidad, cabe destacar que la distribución de las existencias entre almazaras y envasadoras/operadores en abril de 2026 revela un desequilibrio llamativo respecto a la campaña anterior. Los datos muestran que mientras que las existencias en almazaras han caído un 10,3 % respecto al mismo mes del año anterior, las existencias en envasadoras y operadores han crecido un 23,1 %, con lo que el aceite está fluyendo aguas abajo de la cadena con mayor intensidad que en la campaña pasada”.
“Lo más relevante no es solo el crecimiento agregado de envasadoras y operadores, sino la heterogeneidad con que ese incremento se distribuye entre los distintos subsegmentos del sector. El dato que destaca es el de los operadores, que incrementan sus existencias en un 49,5 % respecto a abril de 2024/25, más del doble del crecimiento porcentual registrado por las grandes envasadoras (+21,5 %) y las envasadoras de menor tamaño (+20,9 %). Dichos operadores (intermediarios comerciales que no tienen actividad de envasado propio pero que participan en la cadena de distribución) están acumulando posiciones de stock a un ritmo inusual”, asegura el estudio de la Plataforma Tierra.
Otro informe recientemente publicado, en este caso por la organización agraria COAG, aporta el punto de vista de los productores sobre el problema de los bajos precios en origen actuales. “La estructura del mercado del aceite de oliva en España presenta una asimetría de poder negociador que los economistas denominan oligopsonio: pocos compradores, los grandes envasadores, frente a cientos de miles de productores y miles de cooperativas. Francisco Elvira, olivarero y portavoz del sector del Olivar de COAG, lo describe con precisión: «el gran problema de los olivareros es que somos muchos agentes para vender y pocos para comprar. Los envasadores manejan el mercado de aceite de oliva a su antojo.»
COAG ha documentado en la campaña 2025/26 una secuencia de comportamiento por parte de los operadores industriales que sigue un patrón reconocible:
-Acopio anticipado: cuando las perspectivas de cosecha son favorables, los operadores compran aceite anticipadamente, antes incluso de que la aceituna haya llegado a la almazara, acumulando stocks.
-Pausa estratégica: una vez constituido ese stock, los envasadores detienen o reducen drásticamente sus compras en origen. COAG confirma que desde la segunda quincena de abril de 2026 no se producen compras significativas de aceite de oliva.
-Presión psicológica al alza: el mercado paralizado genera incertidumbre entre los productores, que ven sus existencias sin salida y pueden precipitar ventas a precios cada vez más bajos para obtener liquidez.
-Importación como palanca: en paralelo, los envasadores cubren sus necesidades operativas con aceite importado de terceros países, principalmente Túnez, que ha registrado en 2025 una cosecha récord superior a las 450.000 toneladas.
Habrá que ver en las próximas semanas si los precios en origen siguen copiando lo ocurrió en el verano del 2025, sobre todo cuando el cuajado del fruto según avancen los meses más calurosos del verano aporte pistas sobre la campaña venidera.