¿Y si la verticilosis del olivo tuviera cura?

Texto:
Juan Barranco Castillo
Laboratorios Invydes SL

Cualquier olivarero lo sabe: cuando la verticilosis entra en una finca, la recomendación oficial es arrancar, quemar y solarizar. Es decir, perder el árbol, perder la tierra durante años y rezar para que no vuelva. No existe cura conocida. O eso nos han dicho siempre.

Pero, ¿y si sí la hubiera?
En este artículo compartimos los resultados de 25 años de trabajo de campo en una parcela comercial de olivar Picual en Granada. Resultados que, con todas las cautelas necesarias, apuntan a que no solo se puede curar la verticilosis, sino también inmunizar el olivo frente a futuras infecciones. Y con un aumento de producción que ningún manejo convencional explica.

El punto de partida: un olivar sentenciado
La parcela se plantó en 1994, con marco 8×4 y riego por inundación con agua del pantano de Cubillas. A los 8 años, el escenario era desolador: el 10% de los plantones había muerto y el 80% restante mostraba síntomas de marchitez parcial o total. Se repusieron las marras, pero a los 5 años muchas volvieron a secarse.

Las autoridades fitosanitarias recomendaron lo de siempre: arrancar, hacer hoyo, quemar y solarizar durante 3-4 años. La propiedad consideró aquellas medidas antieconómicas. Con la enfermedad avanzando año tras año, en 2007 se decidió probar otro camino.

Un tratamiento distinto
El tratamiento desarrollado por Laboratorios Invydes SL no pertenece a las familias de productos habitualmente ensayadas contra la verticilosis. No son fosfonatos, no son derivados del ácido fosforoso, no son micorrizas. Se aplica por inoculación directa al árbol.

Por motivos de protección industrial no detallamos aquí la formulación completa, pero sí podemos compartir lo observado durante un cuarto de siglo en campo.

Lo que vimos año tras año: Curación real de árboles enfermos

El olivo piloto, etiquetado como «Olivo 2-3», fue documentado fotográficamente durante 14 años. Pasó de un estado de decaimiento severo a una frondosidad completa. Y no fue el único.

Al talar algunos árboles y examinar sus anillos de crecimiento, pudimos distinguir claramente el tejido necrótico (oscuro) del tejido sano. En la mayoría de los casos contamos hasta trece anillos limpios consecutivos tras las franjas pigmentadas de la enfermedad. La recuperación no fue un espejismo puntual: fue sostenida.

Clasificamos los árboles así:
Siempre sanos: menos del 10%.
Levemente afectados y curados: alrededor del 45%.
Gravemente afectados y curados: otro 45%.
Recayentes: apenas un 0,25%.

Algo especialmente llamativo fue ver cómo un olivo recién tratado echaba brotes en pleno diciembre, con temperaturas nocturnas bajo cero. Brotes de 2-3 cm que fotografiamos junto a aceitunas de otros árboles. La respuesta de la planta fue inmediata, sin importar la época del año.

Inmunización: sanos rodeados de enfermos
Llamamos inmunización a un hecho simple pero contundente: los árboles tratados permanecen sanos estando rodeados de cientos de olivos que han enfermado a lo largo de 26 años, en el mismo suelo y regados con la misma agua.

Las dos fincas colindantes, que comparten tierra, agua y clima, nos sirvieron de testigo involuntario. En ambas persisten las calvas, los árboles defoliados y los reiterados fracasos de replantación. En la parcela tratada, en cambio, las fotografías aéreas muestran una frondosidad uniforme. El contraste es difícil de ignorar.

La desfoliante, frenada
La forma desfoliante de la verticilosis, la más agresiva, tuvo una incidencia mínima en la parcela tratada: un 0,5% frente al 99,5% de la forma momificante. El tratamiento parece activo contra ambos patotipos.

El dato que más polémica suscita: la producción
Cuando empiezas a tratar árboles enfermos y ves que producen más que los aparentemente sanos no tratados, algo te dice que vas por buen camino. Extendimos el tratamiento a toda la parcela.

La producción pasó de unos 750 kg/ha —con el olivar enfermo— hasta rozar los 15.000 kg/ha en la campaña 2015-2016. En determinadas zonas se alcanzaron medias de 68 kg por olivo. Sí, parte de esa mejora se debe a que los árboles crecieron (pasaron de 8 a más de 20 años), pero ese factor por sí solo no explica un saldo de esta magnitud, sobre todo cuando las fincas vecinas siguen muy por debajo de su potencial productivo.

¿Contra qué más funciona?
Investigadores de la Universidad de Valencia han señalado con acierto que el decaimiento del olivar, aunque lo inicie Verticillium dahliae, es un proceso polimicrobiano. Una vez dañadas las raíces, entran en juego múltiples especies oportunistas.

Los resultados de campo sugieren que el tratamiento tiene un espectro de acción amplio, activo frente a ese complejo de patógenos. Además, ensayos preliminares —aunque no determinantes— apuntan a posible eficacia preventiva frente a Phytophthora e incluso frente a Xylella fastidiosa, la gran amenaza que ya ha arrasado olivares en Italia. En árboles de hoja perenne como aguacate, mango y chirimoyo, sospechamos que podría funcionar tanto curativa como preventivamente. En encinas, los resultados han sido exitosos. En caducifolios, en cambio, no observamos efecto curativo, aunque sí podría ser preventivo.

Lo que queda por hacer
No vendemos humo. Somos conscientes de las limitaciones: esto no fue un ensayo con bloques al azar, repeticiones y análisis estadístico. Fue una explotación comercial donde se hizo lo que se pudo con los medios disponibles. Pero 25 años de observación constante, con testigos colindantes en idénticas condiciones y documentación fotográfica continua, aportan un grado de evidencia que merece ser tomado en serio.

Los próximos pasos son claros: ensayos controlados independientes, caracterización del mecanismo de acción y evaluación rigurosa frente a Xylella. Estamos abiertos a colaborar con instituciones y centros de investigación que quieran comprobarlo por sí mismos.

Porque si esto se confirma, estaríamos hablando de cambiar las reglas del juego para uno de los problemas más graves del olivar mediterráneo. Y eso, sencillamente, merece ser investigado.

Los autores declaran que la formulación descrita se encuentra en proceso de protección de propiedad industrial por parte de Laboratorios Invydes SL. Investigadores interesados en ensayos independientes pueden contactar con la empresa.


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