
Entrevista con
Esteban Momblán
Gerente InterOleo Group
Interoleo sigue sumando socios y demostrando una importante fortaleza exportadora. ¿Qué grandes retos le quedan en el horizonte?
Continuar generando confianza como proyecto solido para el sector productor y de esta manera seguir creciendo. Estamos convencidos que ganar dimensión y concentrar la oferta es la mejor herramienta para el olivar tradicional que se enfrenta a mercados cada vez más complejos.
Cambios legislativos continuos tanto a nivel nacional como internacional, normativas de calidad cada vez más exigentes que requieren de conocimiento y equipos preparados, una gran distribución e industria cada vez más concentrada y con mayor poder de negociación, climatología cada año más imprevisible que da lugar a campañas de aceite de oliva excedentaria o deficitaria y que por tanto obliga a una buena gestión de los stocks disponibles, nuevas zonas productoras que están aumentado su relevancia en el plano mundial (Túnez, Turquía, Marruecos, Sudamérica…), aumento continuo de los inputs necesarios para desarrollar la olivicultura como la energía y el combustible así como escasez de mano de obra potenciado por la falta de relevo generacional. Todos estos retos y algunos más hacen necesario un sector productor con mayor capacidad para enfrentarse a ellos y desde InterOleo aportamos eso que es necesario para seguir creciendo.
Por tanto, seguir siendo una solución óptima y eficiente para el sector productor tradicional y abordar nuevos mercados son los dos grandes retos de InterOleo.
La climatología, en este caso por las abundantes lluvias de invierno, ha vuelto a poner a prueba a todo el sector oleícola como lo hizo durante dos cortas campañas recientemente. ¿Qué enseñanzas se pueden sacar de ello?
Todo está por ver. Las lluvias de enero y febrero han llegado en un momento idóneo, y más aun cuando veníamos con varios años de poca lluvia y el campo la estaba necesitando. Por el contrario, ha dado lugar a que una % difícil de determinar de la campaña que estábamos recogiendo se haya perdido. Ahora deberemos estar pendientes a la floración y posterior cuaje del fruto porque si miramos la historia no siempre las abundantes lluvias dan lugar a una campaña récord. El sector ha sabido mantener la calma antes las lluvias y casi no ha dado lugar a bajada de precios cuando lo habitual es que la lluvia si lo provoque.
Pero la gran enseñanza de esta enorme volatilidad en las producciones motivado por una climatología imprevisible es que se hace fundamental gestionar adecuadamente los stock o disponibilidades. Los números siguen confirmando que los consumos mundiales tienen una tendencia positiva y lo estamos viendo esta misma campaña donde tenemos salidas (comercialización) tanto en el mercado nacional como de exportaciones superiores tanto a la campaña pasada como la media de las ultimas cuatro campañas. Y países como EE. UU que a pesar de todo lo que está ocurriendo con su política arancelaria tiene una previsión de consumo de 465.000 Tm (récord histórico). Por lo tanto, todos nuestros esfuerzos deben ir dirigidos hacia el consumidor, a promover que siga consolidándose el consumo puesto que será la llave para no temer por bajadas de precio ante producciones récord. Y creemos que estamos en el buen camino y así lo confirman los datos de consumo.
La norma de comercialización del aceite de oliva, que debía vertebrar el sector, se encuentra actualmente en la Audiencia Nacional con diferentes recursos. ¿Cómo se valora esta situación y la propia Norma desde InterOleo?
Uno de los grandes inconvenientes para el sector primario y por tanto para el olivar y el aceite de oliva, es el exceso de regulación normativa a la que está expuesta la agricultura europea y por ende la española. En ocasiones es un agravio comparativo y merma nuestra competitividad en los mercados globales frente a terceros países. El productor y la agroindustria requieren de una normativa garantista pero no de una normativa que dificulte su competencia con otras zonas productoras. El aceite de oliva es uno de los productos más legislados que existen y la calidad, trazabilidad y seguridad alimentaria del aceite español está fuera de toda duda.
En cuanto a la norma de comercialización de aceite de oliva española entendemos que es negativo que haya acabado en los tribunales.
El motivo fundamental ha sido que una parte del sector no está de acuerdo con la retirada obligatoria de aceite ante situaciones de exceso de disponibilidades y que pueda distorsionar el mercado.
Es importante recordar que esta salvaguarda se debe al artículo 167 bis del Reglamento comunitario (UE) N.º 1308/2013, aplicado en España, y que permite que los estados miembros establezcan normativas internas para el buen desarrollo de los mercados y que permite la retirada temporal de aceite de oliva del mercado para estabilizar precios ante desequilibrios de oferta, generalmente cuando hay riesgo de superproducción. Mediante el Real Decreto 84/2021, el Ministerio de Agricultura (MAPA) puede obligar a inmovilizar producto hasta la campaña siguiente solo si se dan una serie de circunstancias bien definidas.
Sin duda una medida de este tipo es beneficiosa para todos los eslabones de la cadena desde el productor pasando por la industria y gran distribución hasta llegar al consumidor final. Si hay algo que perjudica a todos es una volatilidad extrema de precios como la ocurrida en los últimos cinco años que hemos pasado de precios de más de 10€ a precios por debajo de los 4,50€. Una volatilidad del 100% en menos de tres años no ayuda a ninguna de las partes integrantes ya que el consumidor no sabe a que atenerse, el productor sufre vaivenes de precios y sin embargo los “in puts” están en proceso inflacionista constante y la industria le cuesta mucho mantener a los nuevos clientes que tanto cuesta conseguir.
Creemos que medidas como esta son beneficiosas para seguir creciendo en nuestro sector en todos los ámbitos, cuidando la rentabilidad del agricultor, permitiendo mejores condiciones de competitividad a la industria y. no. Volviendo loco al consumidor con movimientos de precio extremos.
Fortalecer el consumo de aceites de oliva y hacerlo con más valor añadido es clave. Sin embargo, tanto el consumo alimentario doméstico como el de restauración están cambiando aceleradamente y no especialmente fomentando el uso de aceites de oliva. ¿Cómo se puede afrontar como sector?
Ciertamente los hábitos del consumidor están cambiando porque la sociedad está cambiando. Familias monoparentales, comida ya preparada, menos cocina en casa, alimentación funcional, menos ingesta diaria, gran preocupación por alimentación saludable, freidoras de aire, y otra serie de circunstancias que están dando lugar a nuevos paradigmas de consumo. Pero si analizamos los datos de consumo mundial estos crecen de manera sostenida pero constante con el paso de los años. La asociación aceite de oliva y salud es la mejor palanca que tenemos que seguir potenciando nuestro producto.