
Texto:
Sara Sánchez y Blanca Sastre
Investigadoras del IMIDRA (Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario)
El olivo cuenta con una presencia histórica y creciente en la Comunidad de Madrid. Según los últimos datos hay 29.959 hectáreas de olivar en esta región (ESYRCE 2024), siendo el segundo cultivo en extensión detrás de los cereales. Mientras que la superficie total cultivada en la Comunidad de Madrid ha ido decreciendo, pasando de 376.100 ha en 1985 a 206.000 ha actuales, la superficie de olivar ha aumentado desde las 22.253 ha de 1985 hasta las casi 30.000 ha de 2024. A pesar de este crecimiento, hay 4.366 ha de plantaciones abandonadas que, en algunos casos, se están tratando de recuperar.
En la región hay más de 40.000 parcelas, con una superficie media inferior a 0,75 ha, distribuidas por las comarcas de las Vegas, la Campiña y la Zona Suroccidental. Este olivar se caracteriza por ser tradicional, con una baja densidad de plantación (una media de 97 árboles/ha) y en secano. La gran mayoría del olivar madrileño produce aceituna de almazara (más del 95 %, ESYRCE), siendo las variedades mayoritarias la Cornicabra, Castellana y Manzanilla Cacereña. En la región sólo hay 300 hectáreas registradas en regadío, lo que supone un 1% del total. Esto supone un reto para el potencial productivo de la Comunidad de Madrid, ya que la producción media de aceituna para 2023 en parcelas en secano fue de 784 kg/ha frente a 1.745 kg/ha en regadío.
La producción de aceite en la región en la última campaña fue de 4.571 toneladas (Informe Mensual de la Situación de Mercados del Sector del Aceite de Oliva y Aceituna Mesa/Enero 2025), considerándose un buen año ya que existe una gran oscilación en la producción de aceite entre campañas típica del oliva. La producción de la campaña 19/20 fue de 6.437 toneladas frente a las 1.687 toneladas en la campaña 21/22.
-Cubiertas vegetales. El manejo principal del suelo del olivar madrileño es labrado, bien con laboreo tradicional (15,2%) o mínimo laboreo (49,8%) dejando el suelo desnudo gran parte del año, lo que lo hace vulnerable a la erosión hídrica, reduciendo el contenido en materia orgánica y nutrientes. Una alternativa ambientalmente más sostenible es el empleo de cubiertas vegetales que, en la Comunidad de Madrid en 2023, tan solo se aplicó en un 8% de la superficie del olivar (3.793 ha). El empleo de cubiertas vegetales (vivas o inertes) es uno de los 9 ecorregímenes voluntarios de la nueva PAC por los que el agricultor puede incrementar sus ingresos. En la última campaña PAC, de las 17.397 ha declaradas de olivar, 6.508 ha estuvieron sujetas al ecorregimen de cubierta: 847 ha con cubierta inerte de restos de poda y 5.661 ha con cubierta vegetal espontánea o sembrada.
El sector del Aceite de Oliva es un subsector fundamental de la Producción Agraria de la Comunidad de Madrid, generando 14,49 millones de euros (Anuario de Estadística Agraria del Ministerio de Agricultura). Hay 21 almazaras, contando desde 2023 con la Denominación de Origen Protegida Aceite de Madrid en 38 municipios de la zona sureste.
Más de 4.500 agricultores se dedican al cultivo del olivar en la región, siendo el de mayor superficie certificada en ecológico, con cerca de 3.600 hectáreas.
El potencial de mejora técnico del olivar madrileño pasa por el aumento de la densidad de plantación con variedades adaptadas a las condiciones edáficas y climáticas locales, como las tradicionales u otras como Hojiblanca, Picudo, Picual, Redondilla…, respetando las limitaciones de la DOP. El conocimiento de nuestro suelo y de las necesidades nutricionales de nuestro cultivo nos ayudan a planificar la fertilización anual de la próxima campaña y unido al uso de estrategias de riego de apoyo (o deficitarias) pueden aumentar el potencial productivo de los olivares de la región y reducir la vecería.
En cuanto al riego, hay estrategias como el riego deficitario controlado que suponen una aplicación anual un 30% menor que un riego total basado en el momento fenológico del olivar y mantienen la misma producción. La adopción de alguno de los ecorregímenes como las cubiertas vegetales, puede suponer un interesante aumento de renta para el olivicultor.