
Entrevista con
Rafael Pico Acevedo
Director General de ASOLIVA
¿Cómo se ha comportado el mercado exportador de aceites de oliva en 2025?
El año 2025 ha supuesto un punto de inflexión para el mercado exportador de aceites de oliva españoles, marcado por una clara recuperación de la disponibilidad de producto tras dos campañas consecutivas muy negativas. La campaña 2025 se ha cerrado con una producción en torno a 1.420.000 toneladas, una cosecha media-alta que contrasta con las dos anteriores, que se situaron aproximadamente en 855.000 toneladas y 650.000 toneladas, respectivamente.
Esta recuperación productiva ha permitido normalizar el abastecimiento de los mercados internacionales y ha tenido un impacto positivo en las exportaciones. Según datos de AICA, las exportaciones españolas de aceite de oliva en 2025 han aumentado en términos generales en torno a un 30 %, superando el millón de toneladas exportadas, casi un récord histórico.
Este buen comportamiento agregado esconde una realidad desigual según mercados y periodos del año. En la primera parte de 2025 se produjo un adelanto significativo de operaciones, favorecido por una mayor disponibilidad de producto, cierta relajación de precios en origen y fuerte demanda en mercados deficitarios tras dos campañas de escasa producción, especialmente en EE.UU. A partir del segundo semestre, y de forma más clara en el cuarto trimestre, las exportaciones españolas a EE. UU. se han visto afectadas por el impacto directo de los aranceles.
¿El aumento de la exportación de aceites de oliva envasados frente al granel es una tendencia de futuro?
Sí, sin ninguna duda. La exportación española de aceites de oliva muestra desde hace muchos años una tendencia clara y sostenida hacia un mayor peso del envasado frente al granel, como reflejo de una estrategia sectorial orientada al valor añadido, la diferenciación y la consolidación de marcas en los mercados internacionales.
Este cambio es estructural. Las empresas españolas, incluidas muchas cooperativas, están apostando por controlar una mayor parte de la cadena de valor, invirtiendo en calidad, trazabilidad, sostenibilidad, diseño y comunicación, así como en la adaptación a las preferencias del consumidor final. Como resultado, el aceite de oliva español ha pasado de ser percibido únicamente como una materia prima a posicionarse como un producto de consumo final con identidad propia.
Esta evolución es especialmente visible en mercados clave como Estados Unidos, donde hoy en día España exporta ya más aceite de oliva envasado que a granel, un hito de gran relevancia estratégica. El crecimiento del envasado aporta mayor estabilidad comercial, reduce la exposición a la volatilidad del granel y refuerza la competitividad del sector en términos de posicionamiento y reputación, una tendencia que previsiblemente seguirá consolidándose en el futuro.
Los recientes acuerdos de la UE con Mercosur e India, ¿abren nuevas posibilidades a la exportación?
Los acuerdos comerciales de la Unión Europea con Mercosur y con la India abren nuevas oportunidades para el aceite de oliva, aunque con ritmos distintos. En el caso de Mercosur, y especialmente de Brasil, se prevé una desescalada progresiva de los aranceles, que para los aceites de oliva se extenderá hasta 15 años, mientras que para los aceites de orujo de oliva el calendario es más corto, con una eliminación prevista en cuatro años. Se trata, por tanto, de una oportunidad a medio y largo plazo.
En cuanto a India, el potencial es enorme, pero hasta ahora el aceite de oliva ha estado penalizado por aranceles muy elevados, entre el 40 % y el 45 %. El acuerdo contempla una reducción progresiva en cinco años, hasta alcanzar un arancel cero en el quinto año, lo que puede suponer un cambio estructural en el acceso a este mercado.
¿Cómo están sorteando las empresas y cooperativas españolas del sector oleícola presentes en Estados Unidos los cambios arancelarios?
Estados Unidos es un mercado estratégico para el aceite de oliva español, y los cambios arancelarios han supuesto un reto importante. Las empresas exportadoras han demostrado una notable capacidad de adaptación, recurriendo a la reorganización logística, la diversificación de formatos, el refuerzo de alianzas con importadores locales o el adelanto de exportaciones.