
El Sistema de Información del Mercado Oleícola (SIMO) del Ministerio de Agricultura ha publicado su último informe sobre la comercialización del aceite de oliva durante el pasado mes de julio, noveno mes de la actual campaña 2025/26, a falta solo de un trimestre por computar todo el año oleícola. Y a pocos días de comenzar ya oficialmente la campaña 2026/2027 con el interrogante de las últimas olas de calor y las lluvias de otoño en el horizonte.
La cosecha de la campaña 2025/2026, sumado a un stock de inicio de campaña (1 de octubre de 2025) de 289.700 toneladas (+55% sobre la campaña precedente -289.700 t- , pero un 12% por debajo de la media cuatrienal -328.300 t), y a unas importaciones que, provisionalmente, ascendían a 31 de julio ya a 217.200 t (+15% sobre la campaña anterior) sumaban una oferta disponible en esa fecha de 1.807.800 toneladas, un 1% más que en 2024/25 (1.796.100 t) y un 11% por encima de la media cuatrienal precedente (cerca de 1,63 Mt).
Frente a dicha oferta, el mercado absorbía ya en sus tres cuartas partes de campaña un volumen total de 1.238.500 toneladas, con una media mensual de 137.600 toneladas. Esta cantidad, no obstante, era a finales de julio un 4% inferior al volumen comercializado un año antes (1.285.400 t), pero aún un 8% más que la media del anterior cuatrienio (1.144.200 t).
Del volumen total enviado a los mercados, unas 405.100 t fueron a cubrir la demanda interior, un 2% menos que en la campaña precedente (414.900 t), pero aún así un 6% más que la media del cuatrienio (382.600 t), mientras que a la exportación, con datos aún provisionales, habrían ido unas 833.400 toneladas, un 4% menos que en 2024/25 (870.400 t), pero un 9% más que la media de las cuatro últimas campañas (761.600 t).
Las exportaciones, por tanto, representaban a finales de julio un 67% del volumen total de aceite de oliva comercializado, es decir, dos terceras partes del total, mientras la demanda interior era el tercio restante, con un 33% del total.
Cuando tanto se está hablando estas semanas de la pugna empresarial (y geopolítica por el futuro de Deoleo), en los ocho primeros meses (de octubre a junio) de la campaña actual se habían comercializado a Italia 228.500 toneladas de aceite de oliva con origen español, un 30,7% del total exportado (744.400 t); otro 27,7% y 206.100 t habría ido a otros países comunitarios, y el 41,6% restante y 309.800 t a países terceros, destacando Estados Unidos.
En el mes de julio, los datos del MAPA muestran una comercialización de unas 130.400 toneladas (sin importaciones), de las cuales 41.400 t correspondieron al mercado interior y 89.000 t a atender la demanda del mercado exterior, mientras que las importaciones se estimaron en 16.000 toneladas.
De mantenerse este ritmo de salidas al mercado, al final de la campaña 2025/26 se llegaría a exportar algo más de 1,1 millones de toneladas, mientras que la demanda interna superaría de nuevo y una campaña más las 520.000 toneladas, mientras que las importaciones podrían superar nada menos que las 250.000 toneladas.
A 31 de julio quedaban en stock unas 569.300 toneladas, que eran un 11% más elevadas que en la misma fecha de la campaña anterior (510.700 t), estando también un 18% por encima de las del anterior cuatrienio (483.600 t).
Del volumen total de existencias, unas 320.470 toneladas (+3,8% sobre la campaña anterior) estaban en las almazaras a finales del pasado mes de julio, con salidas de 95.860 t en el mes; otras 4.020 t en los depósitos de la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero (FPCO), y 235.770 t (+24,6%) en poder de los envasadores, refinadores y otros operadores del comercio. En el peso relativo, el stock en almazaras representaba el 59% del total, frente al 63% de julio de 2025).