La biodinámica: cómo cultivar los olivos como lo hacían los antiguos romanos (por Francisco Vañó)

paco vaño

La biodinámica: cómo cultivar los olivos como lo hacían los antiguos romanos
por Francisco Vañó, Director de Castillo de Canena Olive Juice

Cuando hace 15 años, mi hermana Rosa y yo comenzamos el proyecto “Castillo de Canena”, lo hicimos sobre los sólidos cimientos que nos habían legado nuestros padres y generaciones anteriores de miembros de nuestra familia. Desde el principio tuvimos muy claro que éramos, por encima de todo, agricultores. Estábamos poseídos por un mandato moral que nos obligaba a preservar el campo, mimarlo, cuidarlo, regenerarlo y no olvidar nunca que la base de nuestro patrimonio eran los magníficos olivares de donde obteníamos, año tras año y cosecha tras cosecha, los frutos de los que extraer zumos extraordinarios y AOVEs de la más alta calidad. Habíamos recibido un singular legado pero que, en realidad no nos pertenecía, debíamos dejar a nuestros hijos la herencia de una tierra mucho más rica, más fértil y con más biodiversidad que la que nos había sido cedida por nuestros mayores.

Cambio de enfoque
El camino de la conservación del campo, en el caso de nuestra compañía, ha sido largo, lento pero con avances continuos. Hemos debido, primero, formarnos y educarnos a nosotros mismos y haber sido capaces de trasladar a nuestros equipos humanos la importancia del cambio de enfoque y de cultura empresarial que implica invertir en regenerarlo. No resulta sencillo detener inercias, soltar trabas y liberarse del peso de prácticas agronómicas erróneas que se han repetido año tras año durante numerosos decenios. Para ello había que acudir a la sensibilidad medioambiental, a meditar sobre el futuro de nuestro propio Planeta y al de las próximas generaciones y el importante rol que jugamos los propios agricultores en todos estos aspectos. Ya no se trataba simplemente de producir, a cualquier precio, una cantidad cada vez mayor alimentos para nutrir a la cada vez más numerosa población de la tierra. El reto era hacerlo de forma saludable, respetuosa con el entorno y, sobre todo, SOSTENIBLE.

Comenzamos en 2005 con la implantación en toda nuestra Finca de la agricultura en Producción Integrada. Fue un primer paso que nos sirvió para habituarnos a seguir protocolos y a hacer un uso racional y lógico de los fitosanitarios. También a familiarizarnos con las auditorías externas y a que técnicos ajenos a nuestra organización controlaran nuestras prácticas agronómicas. A partir de este primer peldaño, proseguimos nuestra andadura en la senda de la producción ecológica, el desarrollo de cubiertas vegetales cada vez más densas y maduras, la plantación de campos experimentales con distintas variedades de olivos y el inicio de experiencias en la lucha biológica contra las plagas más comunes del olivo.

Granja cerrada
Pero fue en 2010 cuando apostamos con decisión por la Agricultura Biodinámica. Nos atrajo de ella conceptos como la armonización de la actividad del hombre con la Tierra y el Universo, la influencia de la luna y los planetas en el crecimiento y fructificación de nuestros árboles, la eficacia de los preparados biodinámicos en el enriquecimiento y fertilidad de nuestro suelo y, desde luego, el concepto autárquico de “granja cerrada” en el que cualquier “subproducto” generado en nuestras tareas agrícolas debía de re-utilizarse de nuevo en beneficio de la propia Finca.

Sentimos entonces que debíamos re-crear en nuestra explotación agrícola un verdadero ecosistema en donde convivieran armónicamente la actividad económica que practicábamos, con el entorno natural del medio ambiente en donde nos movíamos. Que solamente respetando la cadena trófica, y potenciando la presencia de la fauna y la flora autóctona y endémica de nuestra zona geográfica, podríamos vivificar y regenerar la tierra, aminorando el efecto de las plagas y obteniendo buenas cosechas de forma recurrente y sostenida. Volvimos a ser nuevamente ganaderos, conjugando el cuidado de una cabaña ovina de 600 cabezas con  la gestión de nuestros olivares. Aprendimos a mezclar el estiércol con los alpeorujos y las hojas y ramitas procedentes de la limpieza de los frutos en Cosecha y a utilizar el compost final como único abono de nuestros olivares biodinámicos. Volvimos a recordar el concepto de la “siega a diente”, a apreciar el valor de los panales llenos de abejas melificadoras, a tomar conciencia de que también estábamos cuidando un jardín y, más aún, formando un verdadero bosque.

Arqueoagricultura
Entendimos que la Agricultura Biodinámica era, explicada en brevísimas palabras,  “cultivar los olivos como lo hacían los antiguos romanos”, un modo de practicar la “arqueoagricultura”, un retorno al pasado para poder encarar el futuro exitosamente, para afrontar los retos de los próximos lustros con decisión y esperanza. Partir una pequeña lanza en pro de la salud de un Planeta que vive prácticamente de espaldas a la Naturaleza y gravemente enfermo…basta solo echar una mirada a nuestro alrededor: todas las alarmas se están disparando.

Además de obtener el certificado Demeter, en Castillo de Canena certificamos nuestra Huella Hídrica y la Huella de Carbono con DNV y obtuvimos la EPD   (Environmental Product Declaration) emitida por el organismo sueco Environtech. Hemos hecho significativas inversiones para garantizar que la mayor parte de la energía que consumimos provenga de fuentes renovables y trasladado un importante porcentaje de la biomasa generada por las labores de poda a plantas de generación de electricidad limpia. Hemos llevado a cabo reforestaciones con especies arbóreas ibéricas autóctonas y replantado cientos de arbustos, matorrales y aromáticas.

Hemos construido nidos artificiales y fomentado, al amparo de acuerdos suscritos con la SEO-BIRDLIFE, la reintroducción de aves en nuestro fundo. Hemos regenerado humedales y creado “islas de vida”, contribuido a que la expresión “Olivares Vivos” sea una realidad. El resultado (uno de ellos) es que en nuestro campo, cada vez mas biodiverso y rico, se han vuelto a ver especies de insectos, reptiles, aves y mamíferos que habían desaparecido hacía ya más de medio siglo…y nuestro suelo va ganando en fertilidad y en materia orgánica. Pero la buena noticia es que, en Castillo de Canena, tenemos en proyecto nuevas medidas para proseguir avanzando en el ilusionante camino de la regeneración del entorno y del Medio Ambiente que nos circunda.

Los consumidores son cada vez mas estrictos y exigentes, y, desde luego cada vez más sensibles a las políticas de Responsabilidad Social que implantan las empresas. Ya no basta con producir AOVEs de excepcional calidad organoléptica y sensorial, envasados en preciosas botellas y empaquetadas con sumo mimo. Nuestros clientes valoran además los activos intangibles que una compañía es capaz de ofrecer, entre ellos, su apuesta por la conservación de la Naturaleza  y el respeto escrupuloso al Medio Ambiente. Ambos son elementos diferenciadores de enorme calado.


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