El consumo de aceites de oliva ha caído casi 5 litros per cápita en España en los últimos 30 años

PANEL ACEITE

La evolución en la demanda de los alimentos y bebidas que consume un país o un territorio es de los factores que mejor explican los cambios sociales, laborales y económicos del mismo. Y  España no ha sido la excepción.

Víctor J. Martín Cerdeño, de la Universidad Complutense de Madrid ha publicado en la revista de Mercasa, un análisis de “Tres Décadas de Consumo Alimentario (1987-2017) en la evolución de alimentos y bebidas en España”. Y los datos relativos al sector de los aceites vegetales, y al de los aceites de oliva en concreto, resultan muy llamativos. Casi el trayecto que va de la cocina casera familiar de los guisos y los fritos hogares con cuatro y cinco miembros a la de los fast food, la comida en el trabajo y la moda de los nuevos alimentos en hogares de una o dos personas.

Si en 1987 el consumo pér capita de aceite de oliva era de 12,2 litros por persona y año, en el año 2017, este consumo se ha quedado en 7,5 litros, es decir casi cinco litros per cápita se han quedado por el camino por cambios de costumbres y nuevo perfil de los hogares. Este menor uso de los aceites de oliva no ha tenido que ver tanto con la aparición de otro tipo de grasas vegetales, ya que el consumo  per cápita del girasol en este mismo periodo habría caído también desde los 8,4 a los 3,7 litros. Todo ello en un panorama en el que el consumo de grasas ha pasado del 22,6 litros por persona a solo 11,7 litros, es decir la mitad en 30 años.

Según asegura en su análisis Víctor J. Martín Cerdeño, “el consumo per cápita de los distinto stipos de aceites ha venido experimentado un descenso durante las últimas dos décadas. En el hogar, se reduce con el paso de los años el consumo per cápita de todos los tipos de aceite -a partir del año 1993, el descenso se hace más acusado. Conviene señalar que durante el periodo 1987-2017 la menor reducción del consumo se ciñe al aceite de oliva puesto que el aceite de girasol y el resto de aceites cuentan con minoraciones notables en su consumo doméstico”.

El nuevo perfil de los hogares en España tiene mucho que ver también con esta caída del consumo. “De forma concreta para el aceite de Oliva- asegura el análisis publicado en Mercasa- el consumo presenta notables particularidades conforme a las características de los hogares. Entre los factores que han repercutido entre 1987 y 2017, aumentando o minorando, el consumo de aceite de oliva pueden citarse la condición económica. Y también con el incremento de la alimentación fuera del hogar, la situación en el mercado laboral, la edad, el número de miembros de la unidad familiar, el tamaño del municipio de residencia, la tipología de hogar o la comunidad autónoma. Con carácter general, los hogares de clase alta y media alta han contado con el consumo más elevado de aceite de oliva mientras que los hogares de clase baja han tenido la demanda más reducida. Los hogares sin niños contaban con un consumo superior a la media en todos los tipos de aceite de oliva”.


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