El aceite de oliva solo supondrá el 1,6% del total de la producción mundial de grasas vegetales en 2020

consumo mundial

Aunque los habitantes de la Cuenca Mediterránea, con España, Italia y Grecia, tengamos muy interiorizado que el aceite de oliva (virgen extra, virgen, refinado y orujo) es el mayoritario en consumo, nada más lejos de la realidad si observamos en detalle el mapamundi de los aceites de oliva vegetales.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), señala en su último informe de noviembre que la estimación mundial de grasas vegetales para la campaña 2019/2020 será de 206,47 millones de toneladas. Con una estimación para el aceite de oliva de 3,36 millones de toneladas, lo que representaría solo el 1,62% del total mundial de grasas vegetales consumidas. Incluso muy por debajo del 3% que se solía tener como referencia en los últimos años.

Pese al fuerte aumento de las exportaciones de aceites de oliva, cuando se abandona territorio europeo y de los países árabes cercanos al Mediterráneo, el consumo per cápita de aceites de oliva sigue siendo muy bajo, tanto por el desconocimiento en su uso, como, sobre todo, por su mayor precio en relación a los dos grandes reyes de la grasas vegetales a nivel mundial: la palma y la soja. Especialmente en las grandes áreas de desarrollo demográfico, como China o India por ejemplo.

Y ese es uno de los grandes hándicaps de las cifras de consumo del aceite de oliva: que es muy fuerte en mercados muy envejecidos demográficamente y con una tasa de natalidad muy baja, la mitad que hace 30 años. El cliente del futuro está fuera de nuestras fronteras.

El USDA prevé que la producción mundial de grasas vegetales esté liderada por el aceite de palma con 75,81 millones de toneladas –casi 25 mayor que  la de aceite de oliva. Seguida del aceite de soja con 56,75 millones de toneladas, la colza con 27,19 millones y el girasol con 19,81 millones de toneladas.

De estos cuatro tipos de aceites, solo el girasol planta cara entre los clientes particulares al aceite de oliva, con ventas que suponen cerca del 50% del total de mercado de grasas vegetales. Mientras, cada año España importa aceite de soja por valor superior a los 820 millones de euros, especialmente para la gran industria agroalimentaria.

El precio sigue siendo uno de los grandes argumentos, aunque no el único, para que el aceite de oliva crezca, pero no con la velocidad de otras grasas vegetales, en mercados con menor renta per cápita pero muy poblados. Frente a un precio medio en origen según datos PoolRed de 2,08 euros/kilo del aceite de oliva (en sus tres categorías), el precio medio del aceite de palma en puertos europeos puede situarse entre 0,68 y 0,74 euros/kilo de medias, mientras que el aceite de soja estaría en el entorno de los 0,80 euros/kilo.

No siendo, por supuesto, comparables ni en calidad de fritura, ni, sobre todo, en sus calidades y cualidades organolépticas y saludables para el organismo.


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