Los componentes minoritarios saludables del AOVE, un tesoro para la nueva industria Foodtech

Aunque cada vez se hable más de España vaciada –y olvidada– y del fuerte envejecimiento de la población en los países desarrollados, la realidad demográfica mundial supera ya los 7.600 millones de personas, con proyecciones de la ONU de más de 9.000 millones de personas en el 2050 concentrando el crecimiento en Asia y África. Habrá que dar de comer a mucha más gente en un momento de complicaciones climáticas severas que limitan y condicionan la producción convencional de alimentos.

Ante esta realidad, la industria alimentaria lleva potenciando en estos últimos años el desarrollo de la industria  Foodtech: la aplicación de la tecnología desde la producción de alimentos hasta el consumidor final. Como asegura Estefanía Erro, directora del área de Márketing e Innovación del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA)  “nuestro foco está puesto principalmente en la industria alimentaria. Estamos prestando mucha atención a ámbitos como las proteínas alternativas, la microbiología industrial, la alimentación saludable, la economía circular o el control analítico de la calidad y la seguridad alimentaria”. El propio ICEX, a través de su departamento de industria alimentaria, ha apostado fuerte por el desarrollo de las Foodtech ante la elevada demanda internacional que existe.

Y en este amplio campo, todas aquellas soluciones o nuevos productos alimentarios que incorporan al aceite de oliva virgen extra como uno de sus ingredientes principales tienen mucho ganado por el amplio abanico de componentes bioactivos que lleva: desde el propio ácido oleico hasta los polifenoles como el hidroxitirosol, tirosol o oleuropeína, así también como el B-Caroteno por ejemplo. Muchos de ellos con un amplio poder antioxidante, una de las variables claves en la nueva alimentación del futuro.

Cada vez son más las startups tecnológicas centradas en el desarrollo de estos componentes para la industria alimentaria interesada en incorporarlos a numerosos productos alimentarios de uso muy común como el de la bollería industrial, industria cárnica de embutidos e incluso en conservas vegetales o soluciones untables. Otro campo muy interesado en los componentes minoritarios del aceite de oliva virgen extra es el de las soluciones alimentarias para personas con dificultades en deglución, un número cada vez mayor ante el envejecimiento de la población. El área de la búsqueda de proteínas alternativas es una de las que más interés tiene para la industria Foodtech.

Desde el think tank de innovación en alimentación KM Zero Food Innovation Hub, consideran que “es crucial invertir en proyectos emergentes innovadores, no solo para dar respuesta a los desafíos actuales en alimentación, sino para diversificar, acceder a nuevos nichos de mercado, apostar por el talento joven y, sobre todo, para que la industria pueda incorporar iniciativas exteriores afines a su estrategia de innovación para liderar el cambio de manera ágil”. 

La directora de este centro surgido en Valencia en 2018, Beatriz Jacoste, explica que apoyan startups en cualquier punto de madurez que operen en cualquier ámbito de la cadena de valor agroalimentaria, con el objetivo de llevarlas al siguiente nivel. De esta manera, favorecen la creación de sinergias entre las distintas partes e impulsan plataformas para el intercambio de oportunidades, con iniciativas como Ftalks Food Summit, Fooduristic, la red de miembros KM Zero Squad o el Club de Oportunidades de Innovación.

Según recoge el ICEX en uno de sus últimos boletines informativos, la aceleradora de Foodtech, Eatable Adventures identifica las startups de base tecnológica y científica más relevantes del mercado y colabora en su desarrollo a través de programas de aceleración y sus conexiones con la industria y los inversores. Su CEO, José Luis Cabañero, explica que gestionan la mayor red global de fundadores y emprendedores del sector agroalimentario y trabajan con más de 22 corporaciones en seis países, ayudándolas a conectar con el talento emergente que se genera en esta comunidad de emprendedores. Esta entidad acaba de lanzar el fondo de capital riesgo Eatable Evolution Fund FCR I, un vehículo de 50 millones de euros destinado a startups de foodtech en fase semilla y series A, principalmente en Europa y Latinoamérica.

Al igual que otras instituciones públicas, el ICEX también está desarrollando un número creciente de iniciativas y programas para apoyar a este sector, que van desde la realización de estudios de mercado sobre los ecosistemas foodtech en los principales países de referencia, hasta la participación y patrocinio de grandes foros del sector, tanto en España como en el resto del mundo. 

Su directora de Industria Alimentaria, María Naranjo, destaca la implicación del ICEX en el desarrollo del emprendimiento con un enfoque global a través del programa Desafía Foodtech NL, que esperan pueda extenderse de los Países Bajos a otros destinos en un futuro próximo. También asegura que “están colaborando en un programa de crecimiento de empresas, Spain Foodtech, que permite crecer globalmente a proyectos con alto potencial”. Gracias a estas medidas, esta institución aspira a ser un agente facilitador y movilizador de los encuentros entre el foodtech español y otros ecosistemas y operadores internacionales.


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