España producirá el 61% del aceite de oliva de la UE, pese a una baja previsión de 900.000 tn de cosecha

Avanzan los días y pese a las tímidas lluvias de los últimos días -jalonadas de tormentas que han acabado por caer aceitunas donde las hubiera- y las perspectivas de campaña se siguen recordando. La sectorial de Cooperativas Agro-alimentarias de España las ha ajustado levemente sobre sus primeras estimaciones hasta las 900.000 toneladas para toda España. Incluso vaticina que puede quedar por debajo de esta cantidad si no se activan las lluvias entrado el otoño.

Las buenas cifras de comercialización mensuales unidas a la menor disponibilidad global de aceites de oliva en el mercado productor europeo dibujan un escenario complejo, al que se unen los costes energéticos que deben soportar en pocas semanas las almazaras -cooperativas y privadas, y el problema de las orujeras con cogeneración por el tope del gas.

El único dato positivo que se vislumbra es que el olivar español volverá a ser la pieza central en la campaña 2022/2023 a nivel europeo, ya que producirá -pese a la mucha menor cosecha- en torno al 61· del aceite de oliva de la Unión Europea. Con lo que peso de cooperativas, industrias y envasadoras de nuestro país debería volver a ser decisivo en el mercado mundial, especialmente en la fijación de precios en origen.

El consejo sectorial de Aceite de Cooperativas Agro-alimentarias de España celebrado el pasado 16 de septiembre analizó el mercado y las previsiones de cosecha para la campaña 22/23 que se inicia el próximo mes de octubre. Las salidas al mercado de aceite acumuladas durante esta campaña (hasta el mes de agosto) con 1.523.000 toneladas suponen un récord absoluto de comercialización, superando los datos de la campaña pasada que obtuvo el mejor dato histórico, y que esperamos continúe en septiembre ese buen comportamiento. Esto se suma al buen ritmo de desarrollo de la campaña, con cuatro con cifras mensuales récord de comercialización, entre ellas el pasado mes de agosto con 129.000 toneladas.

Respecto a la previsión, Cooperativas Agro-alimentarias de España espera para la próxima campaña 2022/23, 900.000 t, siempre y cuando el otoño sea normal en precipitaciones, dado que, si se mantiene la sequía y las altas temperaturas, la producción se situará por debajo de esta cifra. La reducción de la cosecha a nivel europeo es del 35%, tal y como ha adelantado en sus previsiones el COPA-COGECA, situándose en 1.470.000, lo que supone una reducción de la disponibilidad de aceite en el mercado internacional de casi 800.000 toneladas.

Los representantes de las cooperativas oleícolas han analizado las repercusiones del incremento del precio de los inputs y de la energía. Los costes se han multiplicado por 4 en el último año, y esto va a repercutir directamente en las almazaras que, concentran la mayor parte del coste energético en los meses entrega de la aceituna, de octubre a enero fundamentalmente. Con una cosecha muy escasa, los mayores gastos absolutos energéticos y de elaboración, se repercuten sobre una menor producción y, por tanto, el coste unitario por kg de aceite producido se incrementa notablemente.

Igualmente, el Consejo Sectorial ha analizado con preocupación el problema de las plantas extractoras de orujo con cogeneración a las que las pérdidas económicas provocadas por el incremento de los costes de la energía y la situación de volatilidad del mercado gasístico y energético les ha obligado a paralizar el proceso de secado. Por este motivo, es imposible procesar el alperujo pendiente de la campaña pasada y, por tanto, con espacio limitado en las balsas de almacenamiento para acoger el alperujo que se va a producir en la campaña que se inicia el mes que viene. De no producirse una solución rápida por parte del Ministerio de Transición Ecológica podría paralizarse en algún momento de la nueva campaña la producción de aceite de oliva en las almazaras, ante la imposibilidad de dar salida al subproducto que generan.

Otra de las cuestiones tratadas en el Consejo Sectorial ha sido el reciente informe emitido por el Comité Técnico responsable del sistema de etiquetado frontal NUTRISCORE. Cooperativas Agro-alimentarias de España rechaza de forma frontal su implantación porque no es un sistema objetivo que dé respuesta a una demanda de información fiable para el consumidor, fomentando modificaciones del algoritmo en función de intereses nacionales y comerciales. Para las cooperativas oleícolas no es aceptable que el aceite de oliva no esté calificado con la letra A, cuando cuenta con tres alegaciones nutricionales reconocidas por la Unión Europea y multitud de informes científicos y médicos que avalan su idoneidad para la dieta humana.


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