Los precios en origen no aflojan con exportaciones interanuales por encima de los 1,16 millones de toneladas

No solo la cosecha esperada para la campaña 2021/2022 será fundamental en la fijación de los precios en origen (y en los lineales una vez comience con fuerza la nueva campaña). La pujanza de las exportaciones, en las que la fortaleza actual del dólar norteamericano será un factor clave, y el mantenimiento de los niveles de consumo de los últimos meses en el mercado interior en un escenario muy inflacionista para la cesta de la compra, marcarán también en parte la senda de los precios.

Por ahora, está pesando más en el mercado los datos aportados por el aforo de la Junta de Andalucía. Desde su publicación el pasado 3 de octubre, en apenas dos semanas el precio en origen del aceite de oliva virgen extra ha subido de media más de 0,50 céntimos el litro, ya en la frontera de los 4,50 euros/kilo. Igual ha ocurrido con los aceites de oliva virgen y los lampantes, estos últimos en precios en origen que no se recordaban ya hace bastante tiempo.

Según los datos de AICA y el Ministerio de Agricultura, el mes con mayor dato de exportación en el interanual de octubre a agosto (falta los datos de septiembre y octubre), fue el mes de mayo con 117,800 toneladas mientras que el mes con mayor consumo interior aparente fue el de marzo con 69.700 toneladas. Si se mantiene en estos dos últimos meses la tendencia, el interanual de campaña (octubre 2021 a octubre 2022) acabaría con unas exportaciones de aceites de oliva por encima de los 1,16 millones de toneladas y un consumo interior aparente cercano a las 600.000 toneladas. Una suma de ambas cantidades, en un escenario como el actual, más complejo para las exportaciones y el consumo familiar- que ejerce también una gran presión sobre los precios.

Aunque es verdad que desde julio, las exportaciones de aceite de oliva se han debilitado por diversos factores, esencialmente el de los costes logísticos y de fabricación. Sí parece seguro que las exportaciones a Estados Unidos, con su moneda fuerte, pueden crecer a buen ritmo. Pero no hasta el punto de compensar otros grandes mercados internacionales de consumo cuando comiencen a realizarse las nuevas exportaciones bajo los precios de la nueva campaña, sensiblemente superiores.

La bajada del precio de la tonelada de aceites de girasol -unido a la mayor disponibilidad de materia prima en España de producto- también introduce una nueva variable sobre cómo el cliente no fidelizado de aceite de oliva se comportará en los próximos meses en un entorno de inflación del sector agraolimentario por encima del 10%, y que puede acentuarse aún más con la llegada de las fechas navideñas.


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