
Entrevista con
Esther Alonso
Directora de la DOP Aceite de Madrid
¿En qué momento se encuentra el sector del olivar y el aceite de oliva, a nivel de campo y almazaras, tras estas últimas campañas?
El sector del olivar y el aceite de oliva madrileño está atravesando un periodo de adaptación y evolución en las últimas campañas, buscando equilibrar la tradición con la innovación para adaptarse a las demandas actuales del mercado.
En cuanto a las almazaras, se ha observado un enfoque creciente en la producción de aceites de alta calidad, impulsado por la reciente DOP Aceite de Madrid.
A pesar de enfrentarse a desafíos, como las fluctuaciones climáticas que pueden afectar a la cosecha y la competencia en el mercado, hay un optimismo general sobre el futuro del aceite de oliva madrileño, con un creciente interés en la sostenibilidad y la calidad que puede beneficiar tanto a los productores como a los consumidores.
La Cornicabra sigue siendo la variedad dominante en el olivar de la Comunidad de Madrid. ¿Se han realizado plantaciones significativas de otras variedades en estos últimos años? ¿Puede crecer el olivar con el superintensivo/en seto en la zona?
Sí, la Cornicabra es una de las variedades tradicionales y representativas de la región. Junto a la Castellana y a la Manzanilla Cacereña está presente en al menos un 80% de los olivares identificados en la descripción geográfica de la DOP Aceite de Madrid.
Las nuevas plantaciones con otras variedades son la mayoría de Picual y Arbequina, aunque crece el interés en poner Manzanilla Cacereña y Manzanilla Castellana.
Las escasas plantaciones en seto son de Arbequina y ocasionalmente algún olivar de Arbosana y Hojiblanca.
Destaca la baja pluviometría de la zona y la poca disponibilidad de riego. El riesgo de heladas en las zonas donde se podría poner olivar superintensivo, hace que este se desestime en numerosas ocasiones.
¿La creación de la DOP Aceite de Madrid debe ayudar a hacer más visible las marcas de AOVE de la Comunidad en los lineales de la distribución y no solo en sus pueblos de elaboración?
Por supuesto, los aceites que se diferencian adecuadamente pueden abrir puertas a mercados donde los consumidores buscan productos auténticos y de calidad. Se pone en valor el aceite de Madrid elaborado con unas variedades de aceituna de alta calidad cultivadas tradicionalmente y producido con métodos modernos.
Contar con la DOP supone un reconocimiento al buen hacer de olivicultores y elaboradores que, en su mayoría están en núcleos pequeños de población. Con este distintivo de calidad se acerca este aceite virgen extra al consumidor final, garantizando su seguridad alimentaria al controlar el origen del producto, de la materia prima y su elaboración.
Contar con este sello de calidad supone para el agro madrileño, poner en el mapa que Madrid también es campo, dar valor a sus productos y darlos a conocer.
Los aceites virgen extra de Madrid no son de los más conocidos en los mercados y tienen un gran potencial para posicionarse como un producto local de calidad, especialmente como aceites de km cero.
A nivel de almazaras, ¿cuáles son los grandes retos que tiene pendiente el olivar en la región a nivel de innovación y formación?
Buscando la viabilidad y competitividad del olivar de la región, los centros de investigación de la Comunidad de Madrid y la DOP Aceite de Madrid centran la investigación, innovación y formación en la sostenibilidad y en la adopción de medidas de mitigación de efectos de cambio climático: prácticas agrícolas, cubiertas vegetales, variedades óptimas y tecnificación de procesos.
Las almazaras tienen presente que el futuro para su desarrollo está en la digitalización de la gestión de la almazara; diversificación de productos; desarrollo del Oleoturismo e invertir y formarse en comercio electrónico y marketing digital.