
Desde hace años destacados profesionales y gestores del sector olivarero aseguran que pronto llegarán las “megacampañas” de los dos millones de toneladas. Y que el sector debe estar preparado a nivel de almazaras, orujeras y especialmente para su comercialización. Una previsión razonable si se tienen en cuenta las decenas de miles de hectáreas de nuevos olivares en superintensivo, seto y alta densidad con regadío que se han plantado en estos últimos años en nuestro país. Y que año a año aumentan de forma sensible la producción de nuestro olivar.
España cuenta en la actualidad con unas 2,6 millones de hectáreas de olivar destinado a aceituna para almazara, de las que 1,67 millones de hectáreas se concentran en Andalucía, con Jaén, Córdoba, Sevilla y Granada como grandes provincias productoras. Un creciente número de hectáreas a nivel nacional ya cuenta con riego de apoyo.
Sin embargo, del análisis de los ocurrido en los últimos diez campañas en el olivar español -con datos del Ministerio de Agricultura -se observa cómo solo en una de las diez se superó la barrera de los 1,5 millones de toneladas de aceite de oliva, lo que podría considerarse como una campaña alta. Fue en la 18/19 con 1,79 millones de toneladas, récord hasta la fecha en la historia olivarera española. En otra campaña, la 21/22 faltó muy poco para alcanzar los 1,5 millones de toneladas.
En el resto de los casos, solo en la actual 24/25 y en la 20/21 se superaron los 1,35 millones de toneladas. De hecho, la media de producción de estas última diez campañas arroja una media de 1,23 millones de toneladas. Si bien es verdad por lo ocurrido en la 22/23 y en la 23/24.
Sin ir más lejos, en la reciente campaña 2025/2026 la producción final se habría situado en los 1,29 millones de toneladas de aceite de oliva, un 9% menor a la campaña anterior aunque un 17% por encima de la media de las últimas cuatro campañas, alguna de ellas muy baja.
-Volatilidad de precios. Loa que queda claro del análisis de producción de cada campaña es el impacto directo que las producciones y stocks de enlace tienen en los precios en origen y la volatilidad de los mismos. Como se ha comprobado claramente en lo sucedido en las campañas 2022/2023 y 2023/2024 tras la corta producción. En la última década se han conocido precios en origen desde los 1,92 euros/litro de enero del 2014 a los 8,70 euros/litro en enero del 2024
.El análisis de los ocurrido en las últimas diez campañas oleícolas muestra claramente cómo cuando la producción a nivel nacional supera los 1,2 millones de toneladas, los precios en origen aceite de oliva del virgen extra se mueven en horquillas que van de los 2,50 a los 3,80 euros/litro de media. De las últimas diez campañas a analizadas, sólo en dos de ellas (la 23/24 y la 23/24) se superaron una vez finalizada la recolección en el mes de marzo los 5 euros. Por tratarse de campañas anormalmente bajas en producción, de las menores de las últimas dos décadas.
El calendario de precios de las últimas campañas no engaña. Sobre todo una vez concluida la recolección a finales de febrero o primeros de marzo, con la cifras de disponibilidad ya claras. En marzo del 2016 el aceite de oliva virgen extra cotizaba en origen a 3,17 euros/kilo; en marzo de 2017 a 3,72 euros/kilo; en marzo de 2018 a 3,15 euros/kilo: en marzo de 2019 -tras una campaña histórica de 1,79 millones de toneladas-se situaba en 2,50 euros/kilo; un año más tarde, en marzo del 202 bajaba a 2,20 euros/kilo; en marzo del 2021 a 2,60 uros/kilo; en marzo de 2022 subían a 3,21 euros/kilo.
La gran subida comenzaría en enero del 2023 cuando ya se superaron los 5,20 euros/ kilo hasta alcanzar los 8,25 euros/kilo en marzo del 2024. En el pasado mes de marzo, los precios en origen rondaron los 3,90 euros/kilo. En la actualidad marcan cotizaciones en el entorno de los 3,30 euros/kilo, de forma claramente descendente en los últimos meses a la espera del aforo de la nueva campaña 2026/2027, con más hectáreas de superintensivo ya en producción pero con el impacto de las olas de calor extremas en el fruto y los olivos.