Una jornada analiza la Xylella fastidiosa en España cuando se cumplen 10 años desde su primer positivo

El día 6 de octubre de 2016 el Laboratorio de Sanidad Vegetal de las Islas Baleares detectó un positivo en la bacteria de Xylella fastidiosa en material vegetal obtenido en un vivero de la zona de Porto Cristo, en la Isla de Mallorca. En noviembre se notificó oficialmente la presencia de la enfermedad en nuestro país, que fue sumando nuevos focos en Baleares, Alicante, Almería, Madrid y Extremadura. Pero, por supuesto, a años luz de lo ocurrido en el sur de Italia desde principios de la pasada década, explica Blanca Landa, profesora de investigación en el Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y vicepresidenta del Comité Organizador del XXII Congreso de la SEF: “Xylella fastidiosa sigue siendo una amenaza emergente para Europa. Se siguen detectando focos nuevos. Recientemente acaba de detectarse uno en la zona de Calabria, en olivo, con la misma cepa virulenta de la zona de Puglia. Y en Luxemburgo también afectando a viñedo, con lo cual lo que nos indica esta información es que tenemos que seguir vigilantes. En el caso de España, afortunadamente hemos aprendido a monitorizar el territorio, a saber que, hasta la fecha, los focos que hay están en áreas bien delimitadas y que fundamentalmente en las zonas afectadas tenemos que aprender a convivir con la bacteria».

“Hemos pasado del momento de emergencia inicial, a seguir estando vigilantes y empezar a aprender a convivir con la bacteria”. Este es, confirma Vicente Dalmau, jefe de Servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana, el único enfoque efectivo, ya que. “desafortunadamente, todavía no se conoce una cura para la enfermedad y las medidas que estamos adoptando en base a los reglamentos. europeos consisten en eliminar los árboles infectados y la destrucción in situ”.

En el caso de esa comunidad, los efectos han sido más que notables desde que detectaron los primeros casos en 2017: “Estamos hablando de unas 170.000 hectáreas del norte de la provincia de Alicante. Pero si miramos el conjunto del territorio nacional, pues es una zona que está bastante contenida. Hemos implementado medidas para intentar evitar que se extienda. Van de fuera hacia dentro para intentar tener como un cinturón de seguridad y evitar que la enfermedad salte a zonas que hasta ahora han se han mostrado libres de la enfermedad. Llevamos erradicados alrededor de unas 4.000 hectáreas de cultivo de Alicante, principalmente en almendros, que es en la especie en la que se centran los positivos de nuestra zona demarcada”.

La Interprofesional del Aceite de Oliva apoyó con más de 450.000 euros el primer proyecto de investigación en este campo en España lanzado en 2018

Al igual que ocurre en Alicante, el principal cultivo afectado en las Islas Baleares ha sido el almendro, como señala Andreu Juan Serra, jefe de servicio de Agricultura de la Consejería de Agricultura del Gobierno de las Islas Baleares: “La superficie de almendro ha bajado drásticamente desde el año 2016. La reducción es de más del 50% en superficie y más del 80% en producción. En vid y olivo se está incrementando la superficie de cultivo”. Para Serra el limitado efecto de la enfermedad sobre el olivar se puede explicar por las prácticas de cultivo en España: “Son cultivos que, por su rentabilidad económica, se cuidan más y hay menos afección de la bacteria. En estos cultivos también se podan, se hacen más tratamientos fitosanitarios y es un cultivo mucho más cuidado. Es decir, si el cultivo está en regadío, se realizan prácticas agronómicas adecuadas por la fertilización, puede haber un poquito de afección, pero las plantaciones pueden seguir produciendo y terminar su vida agronómica”.

Pero eso no significa que haya que detener la investigación, muy al contrario. En ese sentido, Blanca Landa asegura que nuestro país está ahora mismo a la vanguardia en este campo en Europa: “Empezamos a participar de forma puntual en proyectos de investigación europeos en el 2014. En el 2015 pasamos de dos grupos a cuatro grupos de investigación trabajando en la bacteria. Luego, gracias a financiación del plan nacional y de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español conseguimos incrementar el grupo de investigación a unos 13 grupos de investigación. Y el último proyecto europeo que ha sido liderado desde España por nuestro centro de investigación, el Instituto de Agricultura Sostenible, hemos sido capaces de introducir la participación de siete centros del CSIC, cuatro centros de investigación de España y dos servicios de sanidad vegetal de España, en concreto de la Comunidad Valenciana y de las Islas Baleares”.


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