El futuro del olivar en Jaén exige abandonar el modelo de gestión basado en la inercia

Texto:
Ruz-Carmona, Antonio, Cooperativa Agraria San Roque, Arjonilla; Parras-Rosa, Manuel, Universidad de Jaén y Colombo, Sergio. IFAPA, Centro Camino de Purchil, Granada
Cátedra Caja Rural de Jaén José Luis García-Lomas Hernández de Economía, Comercialización y Cooperativismo Oleícola

1. Introducción y contexto global

En el actual sistema económico social de libre mercado, los precios de los aceites de oliva se fijan globalmente, obligando a los productores a adoptar modelos de competitividad extrema. Mientras surgen sistemas intensivos y superintensivos con costes de producción optimizados, el olivar tradicional, que constituye la mayoría de las explotaciones en España, lucha con costes significativamente superiores.

La supervivencia de estas explotaciones es una necesidad no solo económica, sino social, ambiental y cultural. Sin embargo, la rentabilidad se ve amenazada por el envejecimiento de la población agraria, con un incremento del 92% en jefes de explotación mayores de 65 años y la reducción del apoyo de la Política Agraria Común (PAC), que ha pasado de 950 €/ha en los años 90 a, aproximadamente, 600 €/ha, en la actualidad. Esta situación puede propiciar el fenómeno de la Concentración de la Tierra (LC), donde grandes operadores adquieren pequeñas fincas, rompiendo el vínculo social y patrimonial de las áreas rurales.

2. Planteamiento del problema: la ineficiencia de los «usos y costumbres»

Uno de los mayores obstáculos para la mejora del sector oleícola es que los propietarios de pequeñas explotaciones, a menudo, desconocen sus costes exactos. Sus decisiones empresariales suelen basarse en prácticas locales históricas, lo que proporciona una visión imprecisa de la eficiencia real de sus procesos. En Jaén el 71,27% de los olivicultores gestionan menos de 5 hectáreas y éstas, a su vez, muy parceladas, escala muy alejada del tamaño óptimo de explotación, que se sitúa cerca de las 50 hectáreas, generando ineficiencias difíciles de contabilizar. Es imperativo un cambio en la gestión hacia un enfoque basado en datos técnicos y mediciones de costes precisas.

3. La metodología OliCost: innovación en el cálculo de costes

La aportación central de esta contribución es el desarrollo de OliCost, un software especializado que traslada cada operación del cultivo a términos de tiempo de ejecución. A diferencia de los métodos contables tradicionales, OliCost permite ajustar los cálculos a la heterogeneidad del olivar (pendiente, marco de plantación, fragmentación) y a la maquinaria realmente empleada.

3.1. Estructura y bloques de funcionamiento

OliCost se organiza en cuatro bloques interrelacionados que permiten una flexibilidad total en el análisis:

-Variables de entorno: Define la estructura física de la finca (tipo de olivar, tamaño de explotación, tamaño de parcela, contratación de servicios externos o realización con medios propios) y la maquinaria disponible. Actualiza para cada campaña variables específicas como el coste de los insumos (combustibles, fertilizantes, fitosanitarios, etc.), coste de la mano de obra, y el nivel de producción del olivar, circunstancia de especial interés en un cultivo vecero, y que es un factor relevante en los costes.

-Tiempos de operaciones: Es el núcleo del programa, donde se calculan los tiempos de realización de las operaciones de cultivo, incluyendo todas las ineficiencias en los mismos, debido a la estructura y gestión real de las explotaciones.

-Matriz de costes: Relaciona los tiempos con el coste de la maquinaria, los insumos y la mano de obra.

-Resultados: Presenta los costes de la explotación y permite el análisis prospectivo, a través de la simulación de diferentes escenarios técnicos y económicos innovadores, como la conversión parcial del sistema productivo, el uso compartido de maquinaria o la gestión centralizada de explotaciones por parte de las cooperativas.

3.2. El desglose secuencial de los tiempos

La precisión de OliCost radica en cómo desglosa el tiempo total de cada tarea, identificando los «tiempos muertos e inoperativos» que lastran la rentabilidad: tiempo teórico (TT), tiempo inicial (TI), tiempo práctico (TP) y tiempo final (TF).

3.3. El efecto de la vecería en los costes como clave para entender la rentabilidad real del olivar. El método OliCost permite adaptar el manejo y los insumos, y los costes de producción según diferentes niveles esperados de cosecha. Se aprecia cómo la vecería del olivar impacta de forma no lineal en los costes de producción; cuando la producción baja, los costes por kilo de aceites de oliva se disparan mucho más de lo que se reducen en años de alta producción.

3.4. El tratamiento de la mano de obra familiar (MOF). OliCost permite visualizar la MOF no como un coste de producción desembolsado, sino como un ingreso para la unidad familiar, para diferenciar los costes de producción aparentes (los que percibe el agricultor) de los reales (los calculados según criterios económicos). Las diferencias entre costes aparentes y reales explica por qué muchas explotaciones tradicionales persisten a pesar de que técnicamente no se cubren los costes.

4. Discusión: ineficiencias estructurales y el futuro del modelo tradicional

El análisis de los costes de producción obtenidos a través de la metodología OliCost pone de manifiesto una brecha crítica en la competitividad del olivar tradicional. Mientras que los modelos superintensivos operan con costes cercanos a 1,50 €/kg de aceites de oliva, el olivar tradicional no mecanizable puede situarse cerca de los 5,00 €/kg. Esta diferencia no es solo una cuestión de técnica de cultivo, sino un síntoma de ineficiencias estructurales profundamente arraigadas en el sector.

La discusión central radica en cómo los pequeños agricultores han gestionado históricamente sus explotaciones basándose en la experiencia pasada y las costumbres locales, lo que les proporciona una visión imprecisa de sus costes reales. La aplicación de OliCost permite desglosar las tareas en tiempos teóricos, prácticos y finales, revelando que el factor tiempo es el principal detractor de la rentabilidad.

Un punto de debate esencial es el envejecimiento de los titulares de explotaciones y la transición ineludible de la mano de obra familiar a la externa. En Jaén, como en muchos otros territorios olivareros, las pequeñas explotaciones menores de 5 hectáreas dependen del autoempleo del titular. Sin embargo, con un incremento del 92% en los jefes de explotación mayores de 65 años, el modelo de «resistencia» basado en no contabilizar el salario propio está llegando a su fin. Sin una profesionalización de la gestión, el envejecimiento poblacional actuará como un catalizador para la Concentración de la Tierra (LC).

5. El papel de la cooperación frente a la fragmentación

La solución no pasa necesariamente por la venta de la tierra, sino por la integración horizontal. Escenarios como la Sección de Gestión de Fincas (SGF) demuestran que la gestión conjunta puede reducir los costes de contratación en un 15% y el Arrendamiento Zonal (ARZ) puede asegurar una renta a los propietarios de la tierra y un salario digno al olivicultor/a que la trabaje. Además, la profesionalización de la gestión con iniciativas como la Sección de Transformación de Fincas en cooperativas (STF) mejora la probabilidad de éxito en empresas como la intensificación del olivar tradicional. Esto refuerza la idea de que las cooperativas deben dejar de ser meras receptoras de aceituna para convertirse en agentes dinamizadores que gestionen el territorio de forma integral.

6. Conclusiones: hacia una gestión profesional y cooperativa

El análisis de los costes de producción, a través del método OliCost permite extraer conclusiones determinantes para la viabilidad del sector oleícola en la provincia de Jaén:

-Validación de la metodología OliCost: Se concluye que el cálculo de costes basado en los tiempos de operación es la herramienta más precisa para el autodiagnóstico del sector.

-Influencia crítica de la estructura parcelaria: Existe una relación inversa clara entre el tamaño de la explotación y los costes de producción. Se establece que el tamaño óptimo de parcela se sitúa cerca de las 3 ha y el de explotación en torno a las 50 ha, una cifra que contrasta drásticamente con la media de Jaén de 6,36 ha/explotación, habitualmente divididas en parcelas de 0,60 ha. Esta brecha estructural explica por qué el 71,27% de los declarantes de la PAC en la provincia de Jaén se encuentran en una posición de vulnerabilidad económica.

-Viabilidad de la cooperación y la gestión conjunta: La cooperación se consolida como la principal alternativa viable a la alienación de la propiedad.

-Preservación de bienes públicos: El mantenimiento del olivar en Jaén es fundamental para la sostenibilidad rural. Su abandono supondría la pérdida de externalidades positivas vitales como la fijación de CO2, la lucha contra la erosión y la prevención de incendios.

En definitiva, el futuro del olivar en Jaén exige abandonar el modelo de gestión basado en la inercia y adoptar decisiones empresariales informadas, donde el conocimiento riguroso y la cooperación actúe como los ejes que permitan unir la propiedad familiar con la eficiencia industrial.


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