Anierac y Asoliva exigen a las Administraciones mejoras en el método de control oficial de cata para acabar con la inseguridad jurídica

anierac

Más de 90 empresas del sector industrial envasador y exportador de aceite de oliva español agrupados en ANIERAC y ASOLIVA se ha reunido para reflexionar sobre la situación de la industria española del aceite de oliva. Los industriales han confirmado en el encuentro la altísima calidad de los aceites comercializados tanto en el mercado interior como en el mercado mundial. Sin embargo, han mostrado su preocupación porque la aplicación del método de control oficial de cata necesita una mejora sustancial de las garantías jurídicas en su aplicación, tanto para las empresas como para los consumidores.

La industria no se opone a la prueba del panel test pero está en contra de su aplicación, que provoca inseguridad jurídica a las empresas y a los consumidores, por lo que espera que las administraciones responsables trabajen para conseguir las acciones de mejora necesarias.

España es líder mundial en producción (aporta el 60% de la UE y el 45% mundial) y en exportación (suponen el 60% del comercio mundial del aceite de oliva, con más de 130 países de destino).

La industria española ha comercializado en el mercado español en las tres últimas campañas casi un millón de toneladas. En el control oficial que realiza las Administraciones públicas sobre él tan sólo ha detectado un expediente por cada 100 millones de litros comercializados, siendo en su inmensa mayoría (el 92,37%) por las discrepancias en la aplicación del método de cata. Esto pone de manifiesto que la calidad y genuinidad de los aceites envasados en España es excepcional, pero que tenemos un sistema de valoración organoléptica que, por la forma en la que es aplicado, genera una gran inseguridad jurídica.

Fuera de España (UE y Países Terceros), con una comercialización de 1.350.000 toneladas en estos tres años, las incidencias han sido mínimas, sólo 1 por cada 27 millones de litros, siendo muy destacadas las discrepancias por cata.

El método de valoración organoléptica es un criterio legal excepcional en el sector de la alimentación y las bebidas que sólo se aplica para la calificación de los aceites de oliva vírgenes. Se ha constatado que el sector envasador y exportador oleícola se ve afectado por reiteradas acusaciones tanto en mercados nacionales como internacionales como consecuencia de las discrepancias de los resultados de las catas lo que supone graves perjuicios para la imagen de las empresas y para la reputación del sector oleícola, que afecta de manera más significativa al sector español que de manera destacada tiene el liderazgo del mercado mundial.

La preocupación de la industria española es máxima porque en estos últimos años, pese a que se ha puesto de manifiesto que la forma en que se aplica el método de cata genera errores y, por tanto, adolece de falta de garantías jurídicas que resultan intolerables a los envasadores y exportadores de aceites de oliva, hasta hoy no se han avanzado en soluciones y modificaciones legales que mejoren la situación.

Las Asociaciones han realizado gestiones y han solicitado a la administración que mejore la situación generada por la aplicación de este sistema de valoración del sabor y del olor tan subjetivo. Además, se ha encargado a empresas consultoras de prestigio estudios desde diferentes puntos de vista (jurídico, científico y de mercado) que han confirmado que dicha “inseguridad jurídica” existe.

ASOLIVA y ANIERAC han promovido la aplicación de un sistema de autocontrol de los aceites de oliva vírgenes que partiendo de las mejoras necesarias en la aplicación del método de cata contempla la posibilidad de aumentar el nivel de exigencia de los parámetros químicos que determinan la calidad de estos aceites.

Tras el repaso de la situación y de las cifras, la industria española ha confirmado la capacidad y la calidad de los aceites de oliva vírgenes comercializados y ha acordado dirigirse nuevamente a la administración española, a la UE y al COI para que se trabaje activamente en mejorar el método de cata y su aplicación al objeto de ofrecer mayores garantías jurídicas a los envasadores, evitar la subjetividad actual y, en definitiva, que no se vea perjudicado el sector oleícola por falsas o dudosas acusaciones, o por errores en la forma en que se aplica el método en la actualidad.


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