España e Italia suponen el 35% del consumo mundial de aceite de oliva cuando en 1990 eran el 56%

olio italia

La  geopolítica del consumo de aceite de oliva ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. Aunque la Unión Europea, que concentra  la producción mundial gracias a España, Italia, Grecia y Portugal, sigue siendo el principal consumidor mundial, las cifras de los últimos años dejan bien claro que el consumo viaja cada vez más lejos.

Según datos COI, en la campaña 2000/2001 el consumo mundial de aceite de oliva fue de 2,67 millones de tonelada, de los que 1,89 millones se quedaron en el mercado europeo y de ellos 1,63 millones de toneladas entre Italia, España y Grecia.  Es decir, apenas 700.000 toneladas de consumías fuera de las fronteras europeas cercanas a su producción.

Un análisis que queda muy bien analizado en el informe sobre el sector oleico realizado por Mariano Iñigo, Lisandro Pedro y Ana García-Arranz, de la EAE Business School. Hay un dato muy elocuente: si a comienzos de la década de los 90 entre España e Italia concentraban el 56% del consumo mundial de aceites de oliva, en la pasada campaña esta cifra había caído hasta el 35% del total.

Si analizamos lo ocurrido en la pasada campaña 2017/2018, vemos como el consumo mundial alcanzó los 3 millones de toneladas de los que  1,52 millones de consumieron en los mercados europeos. De esta cantidad, el consumo entre España, Italia y Grecia alcanzo 1,16 millones. Es decir, casi la mitad del consumo mundial de aceite de oliva está ya cada vez más lejos de los grandes productores europeos de aceite de oliva. Por ejemplo, Estados Unidos ya supone el 10% del consumo mundial de aceites, frente 17,8% de España y el 16,9% de España.

La realidad del consumo mundial de aceites de oliva sigue cambiando por distintas variables. Si los grandes mercados europeos  suponían algo más del 70% del consumo mundial en la década de los 90 y la del 2000, actualmente caminan ya en la frontera del 50%. Y a buen seguro, con el aumento de la demanda en Asia y Estados Unidos, bajarán de ese 50% en pocos años.

El descenso en el consumo en Italia y España, provocado por distintos motivos como el cambio en los hogares y sus hábitos de consumo, la menor natalidad, el aumento de la población extranjera no habituada a la comida Mediterránea, la llegada de la fast food de forma masiva a la Hostelería, los platos preparados en la cocina, unido a la baja rentabilidad del negocio aceitero en los mercados domésticos con el auge de la marca de Distribuidor y los bajos precios, han obligado a las empresas y cooperativas a mirar cada vez a mercados más lejanos.

La fuerte competencia de los aceites de semillas, especialmente el de girasol a precios muy bajos –por debajo del euro el litro en las ofertas de las marcas de Distribuidor–también ha facilitado esa pérdida de consumo del oliva.

Donde también las campañas de promoción de COI, ICEX, UE o Interprofesional han mejorado la percepción del producto en mercado donde el nivel de renta per cápita ha mejorado la percepción y demanda del producto. Mercados de importante consumo como Japón, Brasil, Australia, Canadá o China ya suponen en conjunto más del 8% del total de consumo mundial.


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