Miguel Ángel Llerena (Viveros El Castillo): “Ahora sólo se plantan dos o tres variedades, quedando fuera del circuito variedades locales muy interesantes”

llerena

Entrevista con
Miguel Ángel Llerena
Gerente de Viveros El Castillo

Viveros El Castillo, ubicado en Los Santos de Maimona (Badajoz), es uno de los grandes referentes  en materia de olivicultura en toda Extremadura con una experiencia de muchos años, que cuenta también con presencia en Portugal.

¿Cuál ha sido la trayectoria de Viveros El Castillo?  

Viveros El Castillo es una empresa dedicada exclusivamente a la producción de plantas de olivo desde 1994. Se concibió como un vivero para autoabastecimiento de la empresa familiar y pronto se vio arrastrado por una enorme demanda de plantas de olivo por la gran necesidad de aceite de oliva Europa. La olivicultura volvía a ser rentable después de muchos años de malos resultados y los agricultores se lanzaron masivamente a la plantación de olivares.

En esta primera expansión se  empezaron a hacer las cosas con criterios más modernos: se intensificaron los olivares, con riego localizado, variedades más productivas fuera de su lugar tradicional, se mecanizó la recolección con vibradores de troncos… Los viveros de olivo formaron parte de estas mejoras al producir plantas enraizadas con nebulización, más precoces y a un precio asequible.

Viveros El Castillo se desarrolló al tiempo que lo hacía la nueva olivicultura en Extremadura y Portugal. Frente a otras estrategias comerciales, nuestra empresa apostó por las variedades locales, tanto extremeñas (Cacereña, Pico-limón, Verdial de Badajoz, Morisca…) como portuguesas (Galega, Cobrançosa,  Cordovil de Serpa…)

Actualmente estamos trabajando en nuestra filial portuguesa, en Serpa,  que en breve tendrá instalaciones nuevas operativas. Tenemos muy avanzado nuestro programa de mejora con variedades ya en su última fase para salir al mercado. Nos interesa mucho una descendencia de la Morisca.

¿La llegada del superintensivo o en seto ha cambiado la actividad de los viveros?

Desde que en la campaña 1997/1998 Viveros El Castillo plantara por primera vez en Extremadura un olivar en seto y dos años después se recolectara con máquina vendimiadora, han cambiado muchas cosas. Entonces pasábamos por raros y hoy es un sistema de contrastada rentabilidad y universalmente extendido. El superintensivo ha supuesto la segunda expansión reciente del olivar y ha cambiado las reglas del juego. La estructura varietal es una de las novedades. Ahora sólo se plantan dos o tres variedades, quedando fuera del circuito de las nuevas plantaciones variedades locales muy interesantes.

En cuanto a los servicios, este tipo de plantaciones también ha supuesto una revolución. Ahora es un trabajo de plantación más complejo. Viveros El Castillo comenzó esta línea de negocio en el  año 2009, con la adquisición de una plantadora guiada con GPS y desde entonces nos hemos involucrado en los trabajos de nuestros clientes, con muy buenos resultados. Hay agricultores que sólo nos piden el replanteo o marcación y otros que quieren la plantación “llave en mano”.

¿Se sigue plantando mucho olivar superintensivo en la región?

Sigue siendo el sector agrícola más dinámico del momento. Las últimas tendencias hacen aún más competitivo el olivar en seto. Se han bajado los costes de implantación. Ya no se instalan espalderas y la densidad de árboles que se utiliza es menor, para la misma producción.  También se planta en secano con buenos resultados  y se están utilizando variedades que en los primeros años del superintensivo no se tenían en cuenta.

Extremadura cuenta con variedades de aceituna muy singulares como la Morisca y la Manzanilla Cacereña ¿siguen siendo muy demandadas?

Han tenido un recorrido muy distinto. La Morisca es una variedad muy interesante desde el punto de vista de su calidad para aceite, pero sus plantaciones han caído drásticamente. Producir un kilogramo de aceite con ella tiene unos costes más elevados que producir un kilo de aceite picual y en las cooperativas al socio no se le compensa por entregar Morisca. En cuanto a la Manzanilla cacereña, ha despertado un enorme interés para su cultivo en superintensivo ya que ha demostrado tener una producción  alta y un comportamiento muy bueno en la recolección mecanizada de aceituna para mesa, y de seguir así, en muy poco tiempo será la tercera o cuarta variedad en cultivo superintensivo.


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