El auge del “food delivery” y el “take away” ensanchan la brecha entre los jóvenes y el consumo de aceites de oliva

El consumidor más joven, cada vez más alejado de la comida tradicional, y el cambio de hábitos provocado por la pandemia del Covid-19 han provocado un incremento notable de la comida que te llevan a casa, el conocido como “Food Delivery”.

Si a ello se une el incremento de la comida lista para comer, el conocido como “Take away”, impulsado cada vez más por las cadenas de súper e hipermercados, el peso de estas nuevas formas de alimentación ya suponen un nicho de mercado muy importante en el que el peso de los aceites de oliva es muy reducido. Y que dificulta en gran medida el aumento del consumo per cápita en el primer país productor del mundo, sobre todo entre los clientes más jóvenes.

Solo el sector del “delivery food” ya mueve en España más de 1.700 millones de euros. Algunas de las empresas más activas del sector han visto como su base de restaurantes adheridos crecía en más de 10.000 establecimientos durante los primeros meses de la pandemia.

Según datos del estudio de Kantar  ““Winning food & drink occasions Out-of-Home”, estos dos conceptos ya supone en torno al 7% del consumo total fuera de casa. El estudio asegura que el gasto medio por cliente y pedido es de 15 euros. Los principales tipos de comida que se piden para llevar a domicilio siguen siendo la denominada “fast food”, con hamburguesas y costillas en cabeza, además de la cocina asiática, la comida italiana, kebabs, y los bocadillos de todo tipo. En todo este perfil de alimentos, el uso de aceites de oliva en su elaboración es muy reducido.

He aquí un nicho de negocio en el que el sector del aceite de oliva tiene mucho margen de crecimiento aunque se tropieza con dos grandes obstáculos: el “delivery food” está muy dominado por grandes franquicias de hostelería y el factor precio en la elaboración de los productos es muy ajustada, al repartirse la ganancia entre diferentes actores. En el caso del “take away”, las posibilidades para el sector del aceite de oliva son mayores, sobre todo porque los preparados vegetales y de ensaladas son una parte muy importante del mismo.

Es curioso comprobar cómo el precio, que en muchas ocasiones es visto como un freno en el consumo de aceites de oliva frente a otras grasas vegetales más económicas como el girasol, no se tiene en cuenta cuando se trata de comprar comida a domicilio.

Según los datos del estudio de Kantar, la diferencia entre el precio de las comidas caseras y las comidas para llevar cada vez es mayor. En el caso del mercado español, para la misma comida. Varía desde los 4 euros que costaría prepararla en casa y los 15,30 euros si se pide que te la lleven a domicilio.

Según aseguraba, Cristina Puchol, Out-of-home director España y experta en hábitos de consumo de alimentos y bebidas” la continua incertidumbre económica parece no tener un impacto en el bolsillo de los consumidores, ya que están dispuestos a gastar en comida para llevar y comida a domicilio en lugar de cocinar en casa. Este hecho es una amenaza para los retailers que deben considerar diferentes estrategias para capturar el crecimiento de fuera del hogar”.


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