Los contenidos fenólicos de la Picual y la Cornicabra alcanzan sus valores más altos en diciembre y principios de enero

El mundo del olivar y el aceite de oliva sigue deparando sorpresas. Cuando la recolección temprana, a partir de mediados de noviembre en la mayoría de los casos, comienza a arraigar con fuerza en buena parte del olivar español para lograr AOVEs más frutados que recuerden a fruta sana y fresca, un reciente estudio de investigadores de la Universidad de Jaén muestra como los contenidos fenólicos y bioactivos que son muy saludables alcanzaban su punto álgido en los meses de diciembre y principios de enero. Es decir, en la recolección más habitual que sigue concentrando el grueso de entrada en las almazaras en las principales zonas productoras como Jaén, Córdoba, Granada, Málaga, Toledo, Ciudad Real o Badajoz. No en la temprana.

Los investigadores de la Universidad de Jaén Antonio Ruiz Medina, Eulogio José Llorent Martínez y Mª del Pilar Fernández Poyatos, miembros del grupo de investigación ‘Innovaciones en análisis químico’ (FQM-363), han estudiado el efecto del proceso de maduración sobre la composición fenólica de cuatro variedades variedades de aceituna, en concreto, Picual, Cornicabra, Cornezuelo y Royal, con el objetivo de determinar el momento óptimo de recolección del fruto del olivar. Y una de sus conclusiones resulta cuando menos muy llamativa. “Los contenidos fenólicos totales de las variedades Picual, Cornicabra y Cornezuelo alcanzaron los valores más altos a lo largo del mes de diciembre y principios del mes de enero, coincidiendo con la fecha habitual de recolección. En cambio, la aceituna de la variedad Royal presentó el mayor contenido fenólico solo en el mes de enero y no en diciembre. Esto se debe a que dicha variedad sufre un proceso de maduración tardía, motivo por el cual su recolección se hace posterior al resto de variedades”, apuntó el investigador.

Los principales compuestos fenólicos encontrados fueron ácidos fenólicos, alcoholes fenólicos, flavonoides y secoiridoides. Se identificaron un total de 25 entre las distintas variedades, siendo la oleuropeína el más abundante en todos los casos.

Los investigadores han puesto de manifiesto que uno de los retos del sector bioquímico y agroalimentario es conocer la composición, productos antioxidantes y propiedades saludables del aceite de oliva. Para ello, apuntan, es necesario evaluar el proceso de maduración de la aceituna, pudiendo así determinar en qué momento ésta presenta una mayor acumulación de compuestos bioactivos.

 “El aceite de oliva es un alimento rico en compuestos bioactivos, en particular compuestos fenólicos, los cuales varían durante la maduración de la aceituna. Estos cambios afectan a la textura, el sabor y el color del aceite, que determinan su calidad organoléptica y nutricional. El gran interés por los compuestos fenólicos de la aceituna se debe a su importancia para la salud humana, siendo un complemento muy saludable en la Dieta Mediterránea. De hecho, numerosos estudios han mostrado evidencia de sus propiedades antioxidantes, terapéuticas y nutricionales. Por ejemplo, la disminución de personas con enfermedades cardiovasculares en la cuenca mediterránea se ha atribuido en parte al consumo de este producto”, señala el catedrático de Química Analítica de la UJA Antonio Ruiz Medina.

Así, el objetivo principal de los estudios desarrollados fue identificar y cuantificar compuestos fenólicos durante el proceso de maduración de estas cuatro variedades de aceituna y comparar los resultados entre ellas. Los trabajos se llevaron a cabo en la cosecha correspondiente a la campaña 2018-2019, en la que se recogieron muestras de aceituna en los meses de octubre, noviembre, diciembre y enero.

Asimismo, se comprobó que las variedades Cornezuelo y Royal presentaban niveles de compuestos fenólicos algo superiores a los de las variedades Picual y Cornicabra, siempre y cuando la aceituna se recogiese en el momento de madurez óptimo. En cualquier caso, todas ellas pueden considerarse una buena fuente de compuestos bioactivos.

Foto: Universidad de Jaén


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