AOVE Castell de la Costurera, la esencia milenaria de la montaña de Alicante

AOVE PREMIUM DEL MES

El olivar tradicional, y especialmente el ubicado en zonas de montaña, necesita más que nunca iniciativas con entusiasmo y trabajo que reivindiquen un rico patrimonio natural, cultural y social que es parte esencial del territorio. Un buen ejemplo de ello es el proyecto familiar construido en torno al AOVE Castell de la Costurera, en el municipio alicantino de Balones en el Valle del Seta, que ha revitalizado variedades autóctonas y olivos milenarios, integrando a olivareros de la zona en torno a tres grandes ejes: cultura, salud y solidaridad. Y con un denominador común: un AOVE excepcional y diferenciado que es el mejor testigo de un paisaje y un amplia cultura de siglos. Carles Pérez Orihuel, gerente de la SAT Agrofruit, que lidera el proyecto, nos cuenta con detalle como es la zona, sus olivares y su AOVE.

¿Cuál fue el origen del proyecto olivarero y comercializador de AOVE de Castell de la Costurera y en qué momento se encuentra?

Nuestra finca está situada en el municipio de Balones, en el valle del Seta, un bonito rincón de la Montaña de Alicante. Los pequeños pueblos que salpican esta zona rural están en peligro de desaparición por el despoblamiento, el envejecimiento de la población  y la poca rentabilidad de su sistema económico-social basado en la agricultura tradicional.

Desde siempre hemos estado vinculados a la agricultura y al cultivo del olivo en particular. Cuando hace apenas 4 años pasamos a gestionar la finca de manera íntegra es cuando nos planteamos qué sentido tenía vender las aceitunas, como siempre habíamos hecho y no intentar hacer algo distinto con un producto tan bueno y saludable como es el aove del que ya disfrutábamos nosotros pero que al no comercializarlo era un auténtico desconocido. En esa primera reflexión aparecieron otras necesidades de índole familiar y del entorno socioeconómico que nos estimularon a iniciar un proyecto que aportase algo diferente y auténtico a todo el tejido productivo del valle. Identificamos lo que podían ser nuestros ejes estratégicos de desarrollo en función de lo que era nuestro sueño: elaborar y comercializar un aove de calidad y por medio de este producto dar a conocer el patrimonio cultural y natural y así intentar activar la maltrecha economía de estos pueblos.

Así nace nuestro proyecto con un perfil diferenciado y un tanto inusual para una empresa agrícola. Partimos de un producto excepcional que es el AOVE pero queremos rodearlo con todos los elementos culturales vinculados a su desarrollo (historia, tradición, cultura mediterránea, gastronomía…) extender su alcance saludable a todos los ámbitos en los que interactúa (personas y ecosistema) y envolverlo con un carácter solidario y participativo  que ayude a personas desfavorecidas y a entidades de interés público. Si compras en la tienda online de Castell de la Costurera o en cualquier otra plataforma a la que estamos asociados, como Hipersocial, puedes destinar una parte del importe de tu compra a alguna asociación sin ánimo de lucro o de interés público, como puede ser Yo Nemalínica, ACNUR, APNEA o ENACH. A la pregunta de si con nuestro aove, podemos ofrecer cultura, salud y solidaridad. La respuesta es Sí.

¿Qué tipos de AOVEs elaboráis en la actualidad y cuáles serían sus principales señas de identidad gracias especialmente a sus variedades autóctonas?

La tendencia actual que demanda frutados verdes y aromáticos nos lleva a una recolección temprana, cosechamos entre la segunda quincena de octubre y la primera de noviembre. El espacio natural en el que nos encontramos de campos abancalados de secano, con una altitud entre 600 y 800 metros, la pluviosidad media que supera los 550mm, la proximidad del mediterráneo y las variedades autóctonas, son una suma de factores que permiten una identidad propia y diferenciada de nuestros aoves. Las variedades Villalonga (aquí conocida como Mançanella), Blanqueta, Alfafara y Genovesa son por orden las autóctonas más extendidas. La Picual y la Arbequina también se han introducido con buenos resultados.

Nuestros aoves se caracterizan por frutados complejos con aromas herbáceos, frutales y florales destacan la hierba, la aceituna verde y la planta de tomate verde, en un segundo plano y de pendiendo de variedades encontramos aromas a plátano, manzana, almendra verde, tomillo, menta, flores silvestres. Pero tal vez su principal seña de identidad la encontramos en boca, son aoves con amargo y picante intensos y en ocasiones hay que esforzarse para encontrar un equilibrio armónico. Pero eso tiene su parte buena y es el elevado índice de polifenoles que llevan y por tanto su relevancia como aove saludable.  En esta campaña en las analíticas varios aoves han superado los 700mg.

Hemos hecho pruebas con la aceituna más madura y los resultados son buenos pero la variedad mayoritaria es la Villalonga que madura de forma escalonada y se desprende con mucha facilidad por lo que es complejo dejarla madurar en el árbol para recolectarla sin que se pierda una buena parte.

¿Envasáis más en ecológico o en convencional?

Hasta esta campaña, que aún estábamos en conversión, tenemos más en convencional, pero para la próxima ya invertimos la situación y mayoritariamente será ecológico.

¿El olivar ecológico, las variedades autóctonas y singularidades como los olivos milenarios de la zona son la mejor diferenciación para vuestros AOVEs?

Los olivos milenarios y las variedades autóctonas son elementos diferenciadores que ya están ahí solo hace falta conocerlos mejor y situarlos en la escala de valor en el puesto que se merecen. Nosotros apostamos por elaborar el AOVE de cada una de las variedades y posteriormente hacer alguna mezcla buscando una mayor complejidad y equilibrio en el aove final. 

En el caso de los olivos milenarios esto no lo podemos hacer, su singularidad es intrínseca, estos árboles tienen lo que tienen, aunque predomina la variedad Villalonga, buena parte de ellos tienen dos variedades, pero los hay con tres y cuatro. Los cambios varietales que mediante injertos se han hecho a lo largo de los siglos están ahí presentes. Así que ahí nosotros no intervenimos sale la mezcla varietal que ellos tienen. Nuestra labor es protegerlos y cuidarlos para elaborar ese aove único. Además el proyecto es muy bonito porque, nosotros somos los promotores y junto con la almazara del pueblo vecino de Millena coordinamos todo el proceso pero, participan más de 30 productores del valle, hay quien tiene dos olivos, otro cinco, cada uno recoge los suyos y lo hacemos en un único fin de semana a finales de octubre.

 El cultivo ecológico lo entendemos más como una responsabilidad social para  mantener todo el ecosistema natural y como un compromiso que asegure un futuro sostenible para las generaciones venideras.

¿Cómo son las explotaciones olivareras en vuestra zona de olivar tradicional?

Exclusivamente es olivar tradicional y siempre han sido explotaciones agrícolas de subsistencia donde junto al olivo han coexistido otros cultivos como cerezos, melocotoneros y almendro, en otros tiempos también vid y cereal. Al ser zona de montaña hay mucho abancalado, con márgenes de piedra seca heredados de los moriscos, impensables de levantar ahora, ni siquiera de mantener y que poco a poco vemos cómo se desmoronan y desaparece ese valioso patrimonio cultural. Las parcelas son pequeñas y muy diseminadas que junto con las otras condiciones mencionadas dificultan la mecanización. El proceso de adaptación del olivar para recolectar con el paraguas invertido ha avanzado en los últimos años, pero sigue siendo un reto.

En una zona de montaña como la vuestra, con una densidad de población muy baja y con grandes atractivos naturales, entre ellos los olivos milenarios, ¿el oleoturismo es fundamental para que el cliente pueda valorar bien vuestros AOVEs? ¿Qué ofrecéis al visitante?

Todas las dificultades mencionadas hay que tratar de convertirlas en una oportunidad. El oleoturismo o como nosotros preferimos llamarle un turismo rural de experiencia, es sin duda alguna una gran oportunidad para dar a conocer el modo de vida rural y el espacio natural en el que se desenvuelve. Formamos parte de un proyecto denominado Essències que está impulsando este tipo de turismo experiencial por toda la provincia de Alicante.

A los visitantes además de mostrarles los pueblos, su historia y su patrimonio, les ofrecemos experiencias para participar con los agricultores en la recolección o en la poda de los olivos, ver todo el proceso de extracción del aove en la almazara, hacer una cata en el campo debajo de un olivo milenario, degustar las recetas tradicionales con un maridaje de nuestros aoves en los restaurantes de la zona… Conocer de primera mano y participar con la gente del pueblo y con el agricultor en cualquier actividad se convierte en una experiencia inolvidable. El aove es el hilo conductor pero en las visitas integramos a otros actores que intervienen en la economía social de estos valles, asociaciones, ayuntamientos, artesanos, cooperativas, pequeños empresarios, productores, en definitiva, todo aquello que forma parte de la cultura rural y de la economía social de estos valles de la Montaña de Alicante.

Contacto:
SAT Agrofruit (Castell de la Costurera)
Direccion: C/ Trinquet 4, Balones 03812 (Alicante)
Tels. 622712156 – 675923072
Email: info@castelldelacosturera.com
Web: https://castelldelacosturera.com/


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